American Airlines anticipa una temporada alta récord entre el 21 de mayo y el 8 de septiembre, período en el que espera transportar unos 75 millones de pasajeros a través de 750.000 vuelos, superando incluso los niveles de 2019.
Para afrontar la fuerte demanda, la compañía implementó cambios operativos en sus principales hubs. En Dallas-Fort Worth (DFW), su principal centro de conexiones, introdujo un nuevo esquema de 13 bancos horarios que, según la empresa, ya permitió reducir demoras, conexiones perdidas y cambios de puerta de embarque.
En Filadelfia (PHL), en tanto, reorganizó las salidas transatlánticas hacia horarios vespertinos con el objetivo de disminuir la congestión y mejorar la puntualidad.
American también reforzó tareas de mantenimiento preventivo fuera de temporada, ajustó operaciones para el período de altas temperaturas y sumó personal en puntos estratégicos de su red.
“Estamos construyendo una operación más resiliente y preparada para la alta demanda del verano”, señaló David Seymour, Chief Operating Officer de la aerolínea.
La compañía cerró el primer trimestre con ingresos récord por US$ 13.900 millones, aunque registró pérdidas por US$ 382 millones. Además, advirtió que el conflicto en Oriente Medio y el aumento del precio del combustible podrían elevar sus costos en más de US$ 4.000 millones, motivo por el cual redujo sus previsiones financieras para 2026.
