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La mirada sobre Latinoamérica de Willie Walsh, titular de la IATA

En el marco del IATA Global Media Day llevado a cabo en Ginebra, Suiza, el experimentado ejecutivo irlandés que dirige a la Asociación Internacional de Transporte Aéreo dedicó unos minutos de su tiempo para conversar con los medios de la región presentes y repasar los puntos más salientes del sector aéreo en la región.

Durante un extenso intercambio con la prensa latinoamericana, Walsh dejó definiciones claras sobre los desafíos estructurales que enfrenta la aviación en la región, pero también sobre el enorme potencial de crecimiento que, a su juicio, sigue estando subaprovechado. Regulación, impuestos, conectividad, hubs, consolidación, infraestructura y volatilidad cambiaria fueron algunos de los ejes de una conversación que tuvo un fuerte tono crítico hacia las políticas públicas que, según el directivo, frenan el desarrollo del transporte aéreo en América Latina.

Consolidación: una herramienta necesaria, pero no automática

Consultado sobre si existe espacio para una mayor consolidación en América Latina —y particularmente en Brasil— Walsh fue categórico: la consolidación es positiva para la industria, especialmente en un contexto donde muchas aerolíneas luchan por alcanzar niveles razonables de rentabilidad. Sin embargo, advirtió que no se trata de un proceso simple ni inmediato.

“El desafío es que hay aerolíneas bien gestionadas, con buenos equipos directivos, que hacen todo lo que está bajo su control, pero terminan afectadas por factores externos como la volatilidad cambiaria”, explicó. En particular, remarcó el impacto de las bruscas devaluaciones frente al dólar estadounidense, que pueden borrar en poco tiempo la rentabilidad lograda con una gestión eficiente.

En ese contexto, sostuvo que la consolidación puede ayudar tanto a la industria como a los consumidores, pero aclaró que no es viable cuando una de las partes involucradas enfrenta profundos problemas de reestructuración. Aun así, se mostró confiado en que volverán a verse casos exitosos, como ya ocurrió en otros mercados.

El caso Lima y el riesgo de debilitar un hub regional

Uno de los puntos más duros de la charla fue la opinión de Walsh sobre la nueva tasa de transferencia aplicada en el aeropuerto de Lima. Sin rodeos, calificó la medida como “una locura” y advirtió que tendrá consecuencias negativas para el desarrollo del hub.

Según explicó, existe en muchos gobiernos una comprensión limitada del valor económico de los pasajeros en tránsito. “Se suele argumentar que los pasajeros que conectan no aportan nada a la economía local, pero la realidad es exactamente la contraria”, afirmó. Como ejemplo citó a Schiphol, en los Países Bajos, donde alrededor del 70% del tráfico es de conexión y permite sostener una red de destinos que de otro modo no sería viable.

Para Walsh, encarecer artificialmente las conexiones en Lima reduce su competitividad frente a otros hubs de la región y del mundo, desalienta a los pasajeros que tienen alternativas y termina afectando no sólo a la aerolínea hub, sino a todas las compañías que operan en el aeropuerto. “Los gobiernos van a lamentar estas decisiones”, anticipó, al advertir que también se verán afectadas las inversiones futuras y la llegada de nuevas aerolíneas.

Impuestos y regulación: un “efecto bola de nieve”

Walsh también se refirió a la proliferación de nuevos impuestos y regulaciones en distintos países de la región, como Perú, Chile y Brasil. Desde su perspectiva, existe un claro “efecto bola de nieve” contra la aviación en América Latina, en un momento en el que la industria todavía busca consolidar su recuperación y mejorar su rentabilidad.

Si bien aclaró que IATA no se opone a una regulación eficiente ni a una protección genuina del consumidor, cuestionó duramente la copia de marcos regulatorios de otras regiones sin analizar su impacto local. “Lo que es apropiado para Europa no necesariamente lo es para América Latina”, señaló, y pidió a los reguladores que evalúen seriamente las consecuencias económicas de sus decisiones.

En ese sentido, remarcó que la conectividad aérea es clave para el desarrollo económico, el turismo, el comercio y la integración regional. “Latinoamérica tiene una enorme oportunidad si logra operar un mercado aéreo eficiente, con menos impuestos y una regulación adecuada”, sostuvo.

“La aviación en Latinoamérica está asfixiada porque tiene todo para crecer. Las aerolíneas son sanas, rentables, operan flotas modernas, son eficientes, tienen buenos liderazgos. Además, hay una necesidad de volar por distintos motivos debido a las barreras geográficas y las distancias. Sin embargo, todo está opacado por la nueva ola regulatoria que no aporta valor más que aumentar los impuestos y los costos”, dijo el directivo.

Mensaje a los gobiernos: las aerolíneas son motores de crecimiento

De cara a los procesos electorales y cambios de gobierno en países como Chile y Perú, Walsh envió un mensaje directo a los futuros dirigentes: las aerolíneas no son un lastre para la economía, sino verdaderos motores de crecimiento.

“Los gobiernos deberían buscar maximizar los beneficios que aporta la aviación a través del crecimiento, no a través de los impuestos”, afirmó. A su entender, gravar en exceso al sector no contribuye al desarrollo económico, mientras que la expansión de la conectividad sí lo hace, tanto en pasajeros como en carga.

Como ejemplo de éxito volvió a mencionar al Medio Oriente y, en particular, a Dubái, donde la alineación entre gobierno, aeropuertos, aerolíneas y proveedores permitió transformar un punto de tránsito en un destino global, con un impacto económico hoy imposible de ignorar.

Sobre Argentina en particular, Walsh destacó que «Argentina debería ser uno de los mercados más atractivos del mundo. Si nos fijamos en la demografía y la geografía de Argentina, siempre ha sido una zona con dificultades para que las aerolíneas operen eficazmente. Soy muy optimista sobre el futuro del mercado en Latinoamérica y de todos los países de Latinoamérica. Creo que hay buenas razones para ser optimistas».

Consultado por AviaciónNews acerca de la situación del espacio aéreo de Venezuela, Walsh calificó el panorama actual de la industria aérea en ese país como un escenario que se está “deteriorando en lugar de mejorar”. “Esto va a ser negativo a largo plazo para Venezuela. Tendrá un impacto en la conectividad internacional, lo cual creo que será perjudicial para la economía”, comentó.

Contrario a la percepción de que las compañías aéreas desean abandonar el país por voluntad propia, el representante de la IATA aclaró que las aerolíneas tienen la intención de servir el mercado, pero se ven imposibilitadas por factores de riesgo y mandatos regulatorios.

“Las aerolíneas toman decisiones basadas en un análisis de riesgo, en muchos casos bajo la dirección de su regulador. En efecto, se han visto obligadas a suspenderlas”, sostuvo.

La organización recordó antecedentes previos que ya habían impactado en la conectividad de Venezuela, como la crisis de los fondos retenidos a las aerolíneas.

Ante este panorama, Walsh añadió que se espera que las decisiones sean revisadas, para que los reguladores venezolanos comprendan que las suspensiones actuales no nacen de la voluntad de las aerolíneas, sino de un entorno que fuerza estas interrupciones.

Crecimiento, pero con frenos estructurales

En términos de tráfico, Walsh destacó que América Latina viene mostrando un crecimiento saludable, con un aumento cercano al 7% en lo que va del año y una previsión de más del 6% para 2026. Sin embargo, advirtió que el potencial es aún mayor y que el crecimiento está siendo limitado por decisiones regulatorias, altos costos, problemas en la cadena de suministro y dificultades para acceder a nuevas aeronaves.

Desde el punto de vista de la rentabilidad, anticipó que 2026 podría mostrar un retroceso frente a 2025, principalmente por los efectos de la volatilidad cambiaria, un problema que, según afirmó, impacta en la región más que en cualquier otra del mundo.

Aun así, Walsh se mostró moderadamente optimista: “La perspectiva sigue siendo positiva, pero podría ser mucho mejor si se eliminaran algunos de los obstáculos que hoy frenan al sector”.

El ejecutivo también hizo hincapié en la decisión del gobierno de México de reducir la capacidad de slots (horarios de aterrizaje y despegue) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) la cual considera “incorrecta y perjudicial” para la industria y para todas las aerolíneas.

“El desequilibrio que impuso México en el AICM fue incorrecto y por lo tanto, deberían esperar que la gente luche contra ello. Estados Unidos se encuentra claramente en una posición mucho más poderosa y tiene la capacidad de expresar sus opiniones y tomar medidas para intentar forzar una resolución. Es una lástima que haya ocurrido y para ser honesto, podría haberse evitado”.

Un potencial que espera ser desbloqueado

Hacia el final de su intervención, el titular de IATA subrayó el atractivo natural de América Latina como destino turístico y de negocios, y la fuerte demanda latente por una mayor conectividad aérea, tanto dentro de la región como hacia el resto del mundo. Geografía, demografía y atractivo cultural juegan a favor, pero —según Walsh— sólo se traducirán en desarrollo si los gobiernos entienden que la aviación necesita reglas claras, costos razonables y una visión estratégica de largo plazo.

“Hay razones de sobra para ser optimistas con el futuro de la aviación en América Latina”, concluyó. “Pero ese futuro no se va a materializar con impuestos altos, regulaciones agresivas y decisiones que debilitan la conectividad. La oportunidad está ahí; ahora hace falta no desperdiciarla”.

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