Miles de pasajeros quedaron varados este domingo en aeropuertos de todo Estados Unidos luego de que un cierre administrativo federal y una pausa temporal del sistema provocaran la cancelación de más de 320 vuelos y alrededor de 5.300 retrasos en un solo día. La interrupción afectó gravemente a aerolíneas como American Airlines, Delta, Envoy Air, SkyWest y Air Canada, y desató el caos en terminales de Pensacola, Dallas, Fresno, Arlington, Romulus y otras ciudades.
El incidente comenzó cuando un cierre parcial de servicios federales impactó la gestión del tráfico aéreo y los sistemas de programación. La paralización impidió la actualización de datos de vuelo, asignación de tripulaciones y control de equipajes, generando una reacción en cadena que afectó a la mayoría de los principales aeropuertos del país.
El Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth fue el más golpeado, con 138 cancelaciones y más de 500 demoras. Chicago O’Hare registró más de 600 retrasos, mientras que aeropuertos como Miami, Orlando, San Francisco y Filadelfia también enfrentaron importantes interrupciones operativas.
American Airlines encabezó la lista de afectadas, con casi mil vuelos demorados, seguida por United, Envoy Air y SkyWest. Las aerolíneas regionales, especialmente aquellas que operan conexiones domésticas, sufrieron la mayor presión ante la imposibilidad de reprogramar rápidamente sus operaciones.
En aeropuertos medianos como Pensacola y Fresno, las terminales colapsaron ante el hacinamiento de pasajeros que esperaban noticias o buscaban vuelos alternativos. En Dallas y Romulus (Detroit), el impacto fue aún mayor debido a la concentración de operaciones de las principales aerolíneas.
Las filas en mostradores y centros de atención al cliente se extendieron durante horas, y los sistemas de reserva en línea se saturaron. Muchos pasajeros perdieron conexiones internacionales o eventos importantes, mientras las aerolíneas pedían paciencia y prometían reembolsos y reprogramaciones sin penalización.
Aunque la pausa técnica fue levantada en pocas horas, el efecto dominó se prolongó durante todo el fin de semana. Expertos del sector advirtieron que el episodio evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura administrativa del sistema aéreo estadounidense.
La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció una revisión interna para determinar las causas exactas del fallo y evitar que se repita. Mientras tanto, los pasajeros afectados siguen esperando una compensación y una respuesta clara.
