La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos autorizó a Boeing a incrementar su ritmo de producción del 737 MAX, pasando de 38 a 42 aeronaves mensuales, tras verificar mejoras en los controles de calidad y seguridad en las líneas de montaje.
El levantamiento de la restricción se produce luego de una exhaustiva auditoría realizada por inspectores de la FAA, quienes concluyeron que la compañía “sigue procedimientos rigurosos y que no existen riesgos de seguridad” asociados al aumento de la producción. “Los inspectores han llevado a cabo controles profundos de los procesos de fabricación para asegurarse de que un incremento de cuatro aviones más por mes se puede llevar a cabo sin riesgos para la seguridad”, detalló el organismo.
La decisión marca un nuevo paso en la recuperación de la confianza entre Boeing y las autoridades, tras años de tensiones derivadas de los accidentes de los 737 MAX en 2018 y 2019, y de diversos incidentes posteriores, incluido el desprendimiento de una portezuela en un avión de Alaska Airlines en enero de 2024.
El fabricante estadounidense atraviesa un momento financiero crítico: acumula pérdidas desde hace seis años y ha debido enfrentar sobrecostos en la adquisición de Spirit AeroSystems —proveedor clave de fuselajes—, así como aumentos salariales para evitar huelgas. La compañía espera que el aumento del ritmo de producción contribuya a mejorar su liquidez y a estabilizar sus operaciones.
Analistas del sector reconocen avances en la gestión de la nueva dirección de Boeing, destacando la recuperación de la “cultura de la calidad” y del “seguimiento estricto de los procedimientos” que habían sido señalados como puntos débiles en los últimos años.
La FAA, por su parte, subrayó que mantendrá una “vigilancia constante” sobre las operaciones de Boeing, reafirmando que la seguridad será el eje de cualquier futura decisión sobre nuevos incrementos de producción.
