Pese a los anuncios, el B757 para Alberto Fernández aún sigue en venta. ¿Habrán puesto reversa?

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Cuando se jugaban los últimos partidos de la Copa del Mundo en Qatar, en Buenos Aires se confirmaba, supuestamente, la compra de un avión presidencial, un nuevo Tango 01. Se trataba de un Boeing B757-200 que una empresa internacional tenía a la venta en Maryland, Estados Unidos.  A tal punto la decisión estaba tomada, que horas después del triunfo de la Scaloneta frente a Polonia, se publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 1212/2022, firmada por los ministros Juan Manzur y Sergio Massa, que autorizaba a la Secretaría General de la Presidencia a disponer de fondos excedentes del presupuesto del Ministerio de Cultura para la compra del nuevo avión.

El elegido, como si el pliego de licitación fuera hecho a medida, apuntaba hacia un Boeing 757-256, fabricado en el 2000, inicialmente propiedad de Iberia, y desde 2005 perteneciente a Funair Corp, empresa que integra el conglomerado Carnival Cruceros. Se trata, además, del único B757 privado con configuración VIP y motores Rolls Royce en venta.

La empresa que lo ofrece es Nexgen Flight Solutions, que se define en su página web como “Boutique de Aviación Privada”, con sede en Easton, Maryland. Es allí donde está estacionado el avión pretendido por Presidencia que tiene número de serie 29306, y último registro N757AG. En su interior, recientemente remodelado, dispone de 39 asientos para acompañantes y comitiva y dos dormitorios, uno con cama matrimonial, baño completo y sala de reunión.

La otra empresa que intermedia en la operación es C&L Aviation Group, que a su vez tiene nexos en el país y antecedentes de haber hecho operaciones con la Fuerza Aérea Argentina, por ejemplo, en la venta de los últimos Saab 340 para LADE.

El valor de la operación es por U$S 22 millones – habría un crédito por 12 millones a 10 años de la Corporación Andina de Fomento (CAF) -, además del “usado”, es decir el anterior Tango 01, aquel que compró en 1993 Carlos Menen, tasado para la ocasión en 3 millones de dólares y que hoy solo tiene destino de deshuese.

Pese a las críticas que por esos días generaba la operación, especialmente sobre si era lógica la compra cuando más que escasean los dólares en el país, la misma se dio por cerrada.

Sin embargo, al 28 de diciembre y en un espeso manto de silencio sobre el tema, la empresa encargada de la comercialización sigue ofreciendo el equipo en sus catálogos de aviones a la venta. Lo que hace suponer que, ni el Gobierno ni quienes ejercen de intermediarios, concretaron el pago de alguna seña como para retirar el equipo de la venta.

¿Arrugue de barrera? ¿Miedo a las críticas que podrían llover? ¿Austeridad?

Un detalle que también pueden haber tenido en cuenta es que el avión tiene programado para marzo un chequeo C, cuyo costo rondaría entre 2 y 3 millones de dólares. ¿Los pagará el vendedor o el comprador?

Un trabajo, se sabe, que se deberá hacer en el exterior y podría demandar un mes por lo que le quedaría poco tiempo al Presidente Alberto Fernández para disfrutarlo en sus vuelos de campaña. Que en definitiva él cargue con el costo político y el disfrute se lo lleve el que venga en diciembre.

2 Comentarios

  1. Y siguen los curros del gobierno de turno, total es «guita» de los contribuyentes quienes dia a dia pagan más impuestos para sostener a un gobierno no solo ineficiente sino irresponsable al momento de gastar. B757-200? porque no un B707, total !!

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