Ryanair volvió a marcar distancia con la tendencia del sector al ratificar que no ofrecerá Internet ni telefonía móvil en sus aviones. Su consejero delegado, aseguró que la aerolínea de bajo costo “nunca” incorporará conectividad a bordo, al considerar que no es una prioridad para vuelos de corta duración.
Según O’Leary, la instalación de antenas en los aviones genera un “efecto roce” que incrementa en torno a un 2 % el consumo de combustible, un costo que, a su juicio, no se justifica en trayectos de aproximadamente una hora. Además, afirmó que los pasajeros de Ryanair no estarían dispuestos a pagar por el servicio de WiFi en vuelos tan breves, descartando de plano la posibilidad de ofrecerlo de manera gratuita.
Las declaraciones del ejecutivo provocaron una rápida reacción de Elon Musk, propietario de Starlink, proveedor de conectividad a bordo utilizado por aerolíneas como Lufthansa y sus filiales. Musk cuestionó los argumentos de Ryanair y sostuvo que el impacto real en el consumo de combustible de los equipos de Starlink sería de apenas un 0,3 %, muy por debajo de lo señalado por O’Leary. Asimismo, advirtió que la negativa a ofrecer Internet podría traducirse en una pérdida de clientes frente a competidores que ya apuestan por la conectividad.
A modo de respuesta, Elon Musk respondió que O’Leary era “un idiota” y que deberían “echarlo de su puesto”. Y finalmente confesó que estaba “tentado de comprar Ryanair”. A modo de respuesta, O’Leary afirmó: “Musk tiene mucho dinero, pero es un idiota porque no entiende nada de aviones”. “Yo no le prestaría atención a lo que dice Musk. Hay que recordar que defendió que Trump sea presidente”, agregó.
No obstante, la postura de Ryanair no ha sido siempre la misma. En el pasado, la compañía llegó a anunciar su intención de convertirse en la primera aerolínea en ofrecer Internet a bordo. un proyecto que finalmente no prosperó.
