La aerolínea de bajo costo Ryanair anunció el cierre de su base en el Aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER) a partir de octubre de 2026, en una decisión que implica la reubicación de sus siete aeronaves basadas actualmente en la capital alemana hacia otros mercados europeos.
La compañía también reducirá a la mitad su programación de vuelos durante la próxima temporada de invierno, argumentando la falta de medidas gubernamentales para reducir tasas aeroportuarias e impuestos a la aviación, lo que —según la aerolínea— afecta la competitividad del mercado alemán frente a otros países de Europa.
El CEO de Ryanair DAC, Eddie Wilson, calificó el sistema de aviación alemán como “roto” y apuntó directamente al aeropuerto berlinés como uno de los de peor desempeño en Europa. Según datos de la compañía, el tráfico en BER habría caído cerca de un 30% desde 2019, mientras que las tasas aeroportuarias aumentaron en torno al 50% desde su inauguración.
Este cierre se suma a anteriores reducciones de la aerolínea en Alemania, incluyendo bases en Frankfurt, Düsseldorf y Stuttgart, además del retiro de operaciones en ciudades como Dresde, Leipzig y Dortmund. Ryanair aseguró que ofrecerá reubicación a sus empleados dentro de su red europea, evitando despidos pero promoviendo la movilidad de su personal.
Desde el aeropuerto berlinés expresaron sorpresa por el anuncio y negaron planes de incrementos adicionales en las tasas aeroportuarias, señalando que no existe una suba proyectada del 10% como había indicado la aerolínea.
El anuncio se produce en un contexto en el que el propio gobierno alemán analiza posibles reducciones en impuestos al sector aéreo. Sin embargo, para Ryanair estas señales llegan tarde frente a un entorno que considera menos competitivo que otros mercados europeos donde la aerolínea está redirigiendo su crecimiento.
Críticas a la medida
La directora ejecutiva del aeropuerto de Berlín, Aletta von Massenbach, reaccionó y declaró en un comunicado: “Nos sorprende el anuncio de Ryanair. Actualmente estamos negociando con la aerolínea. Este aumento en las tasas aeroportuarias no está previsto”. “El aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER) se ve particularmente afectado porque tiene una alta proporción de tráfico directo, y estas aerolíneas son especialmente sensibles a los costes”, explicó von Massenbach. En el mismo sentido, Ralph Beisel, director general de la Asociación de Aeropuertos Alemanes (ADV), explicó: “Tras el anuncio de Ryanair, la atención se centra en el BER, pero en realidad no se trata de una decisión contra Berlín: es una decisión contra Alemania como mercado de aviación en general. La importante reducción de servicios en el aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER) ilustra claramente la presión a la que se enfrentan las aerolíneas en Alemania y pone de manifiesto las desventajas competitivas estructurales”. “Un análisis de las cifras deja muy claro dónde reside el verdadero problema: no en las tasas aeroportuarias, sino en los costes generales de ubicación en Alemania. Esto se hace evidente tanto en comparaciones de rutas específicas como en comparaciones generales de costes entre ubicaciones. Por ejemplo, un vuelo de Berlín a Palma cuesta a las aerolíneas unos € 7.600, mientras que desde Varsovia cuesta tan solo unos € 4.400. Un vuelo a Nueva York cuesta unos € 25.300 desde un aeropuerto alemán, en comparación con aproximadamente € 13.900 desde una ubicación europea similar”, añadió Beisel. “El resultado es una erosión gradual de las rutas disponibles y, por consiguiente, del rendimiento económico de los aeropuertos. Los impuestos y tasas excesivos impiden que los aeropuertos alemanes participen del dinámico crecimiento del tráfico aéreo europeo”, el directivo de ADV. “El debate en torno al supuesto aumento de las tasas aeroportuarias no da en el clavo. Las tasas aeroportuarias se encuentran en la media europea más baja y representan solo una parte relativamente pequeña de los costes totales de una aerolínea. Además, se rigen por el principio de ‘quien usa paga’: quienes utilizan la infraestructura contribuyen a su financiación”, explicó Beisel. “Lamentablemente, la decisión de Ryanair no es un caso aislado, sino un reflejo de un problema estructural. Sin una reducción significativa de los impuestos y tasas gubernamentales —en particular, la abolición del impuesto al transporte aéreo—, los recortes de capacidad se convertirán en la norma. Alemania corre el riesgo no solo de perder su posición en la aviación internacional, sino de quedarse estructuralmente rezagada”, advirtió Beisel.
