Boeing prevé comenzar en abril la fabricación en serie del nuevo 777X, su avión de largo radio más avanzado, a la espera de una certificación que el fabricante da por inminente. El programa acumula ya un retraso de seis años respecto al calendario original, una demora que ha supuesto un fuerte impacto financiero y operativo tanto para la compañía como para las aerolíneas clientes.
Según medios estadounidenses, Boeing se encuentra realizando las últimas pruebas previas al arranque de los motores, previsto para este mismo mes de febrero. Si no surgen nuevos contratiempos, la producción industrial arrancará en abril, aunque sigue supeditada a la aprobación final de los reguladores.
El retraso prolongado del 777X ha obligado al fabricante estadounidense a pagar alrededor de 15.000 millones de dólares en penalizaciones e indemnizaciones a las compañías aéreas compradoras. Entre las más afectadas se encuentra Lufthansa, que encargó el modelo en 2013 y que, más de una década después, sigue sin recibir las aeronaves, viéndose obligada a operar con aviones ya obsoletos. También Emirates ha sufrido importantes perjuicios, ya que la falta de entregas ha frenado sus planes de expansión de largo alcance.
El programa del 777X se ha visto condicionado, en gran medida, por los problemas derivados de la crisis del 737 MAX, que endurecieron los procesos de certificación y aumentaron la vigilancia de las autoridades aeronáuticas. A pesar de ello, el avión de pruebas del 777X ha acumulado más horas de vuelo que cualquier otro modelo similar en su fase de desarrollo.
Boeing ha confirmado además que ya dispone de varias unidades adicionales fabricadas para apoyar la campaña de ensayos en curso, en un intento por acelerar la certificación y recuperar la confianza de sus clientes. El fabricante confía en que el inicio de la producción marque un punto de inflexión para uno de sus programas más retrasados y costosos de los últimos años.
