Recién promediaba la temporada de verano, cuando Aerolíneas Argentinas anunció su programación a Estados Unidos para la temporada relacionada con el Mundial de futbol.
El plan original preveía que, a partir del 8 de junio, la compañía conectaría las ciudades de Córdoba, Rosario y Tucumán con Estados Unidos, ampliando de manera significativa su oferta y reforzando su estrategia de conectividad federal.
Estaba previsto que los servicios operaran con Boeing 737MAX y una escala técnica en Punta Cana. Desde Córdoba serían dos vuelos semanales, desde Rosario se ofrecerían tres, mientras que desde Tucumán serían dos vuelos por semana. En total 29 vuelos semanales hacia Miami, lo que representaba un incremento del 93% en comparación con la programación prevista para 2025 a ese destino. La oferta se completaba con 20 vuelos semanales desde Buenos Aires y dos servicios directos desde Córdoba con A330.
El objetivo, dijeron entonces, era “facilitar el traslado de hinchas y viajeros del interior del país que se desplacen hacia Estados Unidos durante la competencia deportiva, al tiempo que incrementaba el acceso a vuelos internacionales sin necesidad de pasar por Buenos Aires”.
También anunciaba que, finalizado el Mundial, la ruta Córdoba–Miami continuaría operándose de manera regular.
Sin embargo, esta semana trascendió que Aerolíneas Argentinas habría dado de baja en su programación los vuelos previsto desde Córdoba, Rosario y Tucumán.
¿La causa? Baja demanda.
Sí se mantienen, en cambio, los vuelos especiales a Dallas y Kansas para acompañar a la Selección Argentina durante la primera fase del torneo.
