Informe de Mabrian: Las tarifas aéreas crecieron un 31%

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La consultora Mabrian ha presentado un informe, evaluando lo sucedido con las tarifas aéreas en los últimos meses. Según la empresa, los precios muestran un incremento, a nivel global, del 31%. La conclusión ha surgido luego de analizar las tarifas promedio mensuales de los vuelos desde el 1° de julio de 2021, cuando aún había restricciones pospandemia, y hasta el 1° de junio de 2021. “En concreto, se han analizado los vuelos de hasta 157 países, vuelos directos entrantes a los destinos, sólo ida con impuestos y tasas incluidas”, afirma el trabajo de Mabrian. A la hora de buscar explicaciones, Mabrian señala que el incremento de costes, la inflación y la alta demanda, afectan al precio final que paga el cliente. Según surge del trabajo de Mabrian los precios de vuelos de aerolíneas convencionales han incrementado un 40%, mientras que los de las aerolíneas low-cost un 6%. Algunas de las principales conclusiones del estudio son que el Top 5 de destinos en promedio más caros para viajar en avión desde cualquier origen, a junio del 23 son: Qatar, Mali, Jordania, Panamá y Sudán. Del mismo modo, el Top 5 de destinos en promedio más baratos para viajar en avión cualquier origen, en junio del 23 son: Bolivia, Eslovaquia, Malaysia, Nepal y Colombia. Vale aclarar que estos incrementos han afectado más a las compañías legacy que a las low-cost. A la hora de regionalizar el fenómeno surge que Europa del Norte, Europa del Sur y Mediterráneo, y Asia son las regiones donde más ha subido la media de los precios. Por su parte Oriente Medio, a excepción de Qatar, que muestra un repunte de tarifas debido a la celebración del mundial de fútbol ha experimentado una subida menos pronunciada que otras regiones.  En América del Sur, por caso, Argentina es el país que ha tenido estos dos años los precios más elevados y espera acabar igualándose en 2023 a los precios de 2021. Colombia se mantiene más regular, mientras que Perú, Chile y Brasil tuvieron en 2022 precios más altos que en 2021 y este 2023 han ido cayendo, aun manteniéndose más altos que en 2021. Lo que explica el incremento de precios ha sido, así como detalla Carlos Cendra, CMO de Mabrian: “Que la industria de la aviación ha sufrido un fuerte impacto en incremento de costes durante los últimos años que se ha trasladado a los precios, así como el inevitable efecto de la inflación. El principal factor parece ser el fuerte incremento del precio del petróleo durante varios períodos y el cambio obligado de operativa que muchas compañías tuvieron que hacer, especialmente las legacy, durante la pandemia. El estancamiento radical de los vuelos por la crisis sanitaria hizo reestructurar la estrategia de compra de combustible a largo plazo que después, al reactivarse las operaciones se vio afectado por el conflicto entre Rusia y Ucrania y el auge del precio del petróleo. No en vano, la compra de combustible supone entre un 15 y un 35% de los costes de explotación de las aerolíneas. Si bien, este es un factor importante para la rentabilidad y viabilidad de las aerolíneas, hay también otros costes que se han visto afectados, como los de personal que, tras una crisis de mano de obra en 2022, ha provocado numerosas huelgas y protestas por las condiciones, que indudablemente han hecho incrementar costes”. Sobre por qué estos incrementos han afectado más a las compañías legacy que a las low-cost, Cendra comentó que: “La estructura de costes fijos que soportan estos dos modelos de negocio es diferente pero también las políticas comerciales y no podemos negar que hay una demanda muy fuerte que está permitiendo a las compañías a recuperar rentabilidades pérdidas en años anteriores”. Según comenta Gavin Eccles, consultor de aviación y turismo en GE Consulting: “Las aerolíneas low cost ven precios para 2023 (enero a junio) generalmente en línea con los que cobraron en 2022, mientras que las aerolíneas legacy están viendo una reducción de precios para el mismo período. Se puede suponer que el verano de 2022 tuvo sobre todo reservas de última hora y las aerolíneas tradicionales pudieron aumentar los precios significativamente, ya que en el período postpandemia tuvo una demanda significativa de turistas. Avanzando un año, los niveles de capacidad de asientos en las aerolíneas low cost han aumentado significativamente con el nuevo interés, y esto ha significado que el precio por asiento (rendimiento) se ha mantenido más estable. Sin embargo, para la aviación tradicional, dado que están viendo una fuerte competencia por parte de las low cost, se está observando un énfasis en las reducciones de precios, ya que dichas aerolíneas buscan seguir siendo competitivas en la nueva normalidad de la situación de la aviación”.

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