El último viernes, LAN Argentina S.A. se despidió finalmente de la Argentina

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La compañía había iniciado el proceso de cese de actividades el pasado 17 de junio, cuando puso en marcha el cierre de la compañía en el país, ante la hostilidad de los gremios y la falta de incentivos por parte del Gobierno argentino.

La empresa atribuyó la drástica decisión “al impacto que tuvo la pandemia del COVID-19 en la filial argentina y a la dificultad de generar los múltiples acuerdos, necesarios para enfrentar la situación actual lo que configuró un escenario en extremo complejo, donde no fue posible visualizar un proyecto viable y sustentable en el tiempo, generando que LAN ARGENTINA S.A. dejara de volar desde y hacia 12 destinos domésticos después de 15 años de operación ininterrumpida”.

Sin embargo, los cuatro destinos internacionales que cubría LAN ARGENTINA S.A. en conjunto con otras filiales a Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú continúan siendo operados por las otras filiales del grupo.

Desde el anuncio del cese de operaciones, la compañía le ofreció a sus colaboradores un programa de retiro voluntario que incluía la indemnización correspondiente por la extinción de la fuente de trabajo, más un plus, extensión de la obra social y pasajes. Más de 1500 empleados aceptaron estos acuerdos individuales. También se procedió a dar por finalizado, de común acuerdo, los vínculos con todos los gremios involucrados, devolver los diferentes espacios, tanto de las oficinas comerciales como de los aeropuertos en todo el país, y a acordar la finalización de las relaciones con diversos proveedores.

Con relación a los tickets domésticos, se procedió a gestionar su devolución, mientras que los boletos internacionales serán canalizados a través de las otras filiales del grupo.

Respecto a los 193 empleados – sobre un total de 1715 – que no optaron por el retiro voluntario, al no existir más la compañía se procedió a la extinción del vínculo laboral con el pago de una indemnización simple más una doble teniendo en cuenta el tope máximo previsto por ley.

Vale recordar que todos se mostraron falsamente sorprendidos cuando anunciaron que se iban de país a mediados de 2020.  Tanto los gremialistas como los funcionarios – ANAC, ministros de Trabajo y de Transporte, Orsna, etc. – que hasta unas semanas antes hasta se negaba a atenderles el teléfono a las autoridades de la empresa, conocían perfectamente los pedidos de ayuda de la filial local de Latam y del resto de las aerolíneas privadas en la argentina. No pedían fondos, los que estaban reservados exclusivamente para Aerolíneas Argentinas, sino condiciones para atravesar la peor crisis de la aviación a nivel mundial. Tampoco el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, puede decir que desconocía la situación de la empresa cuando los gremialistas afines le decían públicamente que no les crea a las autoridades de la aerolínea, la segunda más grande de la Argentina, “ya que se trataba simplemente de una extorción”.

¿De quién es la responsabilidad de que 1715 profesionales argentinos hayan quedado sin trabajo? No es anecdótico, entonces, que en la misma noche del anuncio en la sede de uno de los cinco gremios que componen la alianza “sindicatos unidos” hubieran festejos, y que el líder de otro gremio declarara: “logramos lo que queríamos”.

Tenía razón el Presidente cuando decía, a modo de justificación, que todas las aerolíneas del mundo estaban en problemas por la crisis provocada por la pandemia del Covid 19. Pero también es cierto que prácticamente todos los gobiernos del mundo salieron al rescate de una industria esencial, en algunos casos inyectando liquidez y en otros, por lo menos, abonando el terreno para que el costo de atravesar esta turbulencia fuera lo menos incomoda posible.

En Argentina también hubo fondos para la aviación comercial. La semana pasada se conoció el monto: U$S 638 millones solo en 2020. Claro que solo para una empresa que prácticamente no voló, y que igual los hubiera recibido con pandemia o sin pandemia.  Una empresa, Aerolíneas Argentinas, que desde que se privatizó en el 2008 recibió más de 7 mil millones de dólares. Suficiente como para comprar varias de las más grandes empresas del mundo. Un ejemplo reciente: IAG podrá haber comprado con ese dinero 14 aerolíneas como Air Europa.

1 Comentario

  1. Muy triste.. típico gobierno corrupto! Ya se iguala a Venezuela,mexico, Peru etc etc a nivel corruption..!

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