AEROLÍNEAS ARGENTINAS: “DURO DE DOMAR III”

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Es probable que, como con la economía del país, el equipo de Mauricio Macri haya subestimado el problema. Hace unos días Aerolíneas Argentinas presentó a su tercer presidente en algo más de tres años. Primero fue Isela Costantini, una experimentada ejecutiva profesional ex General Motor, con un fuerte perfil dialoguista y para nada confrontativa. Su estilo podría resumirse en una pregunta cuando le traían un problema: “¿y vos cómo lo harías?” Los gremios, que comenzaron atacándola, terminaron lamentando su partida, aunque poco hicieron para cuidarla. Luego le tocó el turno al ex Techint Mario Dell ‘Acqua que basó su gestión en bajar el déficit. Un año y medio estuvo hablando de solo U$S 90 millones de subsidios para el 2018 y cero para el 2019. Cuando se evidenció que estos no iban a ser los números -especialmente por el incremento en el precio del petróleo- se le buscó otro destino dentro de la actual administración. Los U$S 90 millones para el ejercicio 2018 se agotaron en mayo, por lo que hubo que recurrir al auxilio de U$S 30 millones previstos para Ferrocarriles. Las necesidades para julio-diciembre serían otros U$S 150 millones, parte de los cuales podrían llegar por la venta anticipada por promociones del último mes -aunque luego habrá que transportar a esos pasajeros-, el remate de los 6 pisos del edificio de Bouchard, la venta de dos B737-700 y de un terreno de 2 hectáreas sobre la Ricchieri y Camino de Cintura donde el delirante Antonio Mata -Grupo Marsans- había prometido levantar la “ciudad Aerolíneas Argentinas” que hoy corre el riesgo de ser usurpado. Ahora llegó Luis Malvino, con antecedentes de duro y dispuesto a enfrentar a los gremios. Tres años, tres presidentes, tres estilos. (continúa)