En el marco de la Asamblea General Anual, Conferencia y Exhibición (WAGA 2026), organizada conjuntamente por ACI World y ACI-LAC con Lima Airport Partners como anfitrión en la capital peruana, Airports Council International (ACI) lanzó un firme llamado a los gobiernos de la región y del mundo para incorporar de manera urgente el crecimiento de la capacidad aeroportuaria dentro de sus planes nacionales de infraestructura y desarrollo económico a largo plazo. Durante el encuentro, que reúne a líderes globales de la industria, se advirtió que el tráfico mundial de pasajeros se duplicará de cara a 2047 respecto a los niveles de 2025, un escenario de expansión sostenida que demandará inversiones colosales, regulaciones estables y una profunda modernización operativa.
Según las proyecciones presentadas en Lima, el sector aeroportuario mundial requerirá aproximadamente US$ 4,6 billones en inversiones hasta 2055 para responder a la creciente demanda, tras haber alcanzado un récord de 9.800 millones de pasajeros en 2025 y registrar 4.700 millones durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, ACI enfatizó que el desafío no recae únicamente en la construcción de nueva infraestructura, sino en optimizar la capacidad existente, fortalecer la coordinación multisectorial y contar con marcos regulatorios sólidos. En este sentido, Justin Erbacci, director general de ACI World, fue categórico al señalar que no se puede exigir a los aeropuertos una mayor ampliación mientras se limita su capacidad de financiamiento, instando a las administraciones públicas a anticiparse a los puntos críticos mediante una planificación rigurosa y reglas claras.
Particular foco se puso en la modernización de las políticas de slots aeroportuarios y el acceso a los mercados, consideradas herramientas estratégicas que trascienden la simple coordinación técnica de horarios para definir de manera directa la conectividad, la competencia y el desarrollo socioeconómico de los países. Rafael Echevarne, director general de ACI-LAC, recalcó que esta modernización es vital para América Latina y el Caribe, donde se prevé que el tráfico pase de los 809 millones de pasajeros estimados para 2026 a cerca de 1.500 millones en 2045, requiriendo unos US$ 178.000 millones en inversiones durante los próximos treinta años para modernizar sus terminales. Echevarne advirtió además sobre las brechas de conectividad persistentes en la región —donde 133 aeropuertos aún operan por debajo de sus niveles prepandemia y se ha perdido cerca del 20% de las conexiones entre pares de ciudades—, abogando por acelerar la liberalización del sector para traducir la firma de acuerdos bilaterales en una implementación real que impulse el turismo y la economía regional.
La jornada inaugural del evento, que contó con la participación de altas autoridades como Dalia Suárez Salazar, viceministra de Comunicaciones del Perú; Liz Chirinos Cuadros, viceministra de Turismo; y Juan José Salmón, CEO de Lima Airport Partners y presidente de ACI-LAC, sirvió también como plataforma para debatir junto a expertos de organismos como EASA sobre los retos de la transformación digital, la automatización, la seguridad operacional y la sostenibilidad financiera. Con un tráfico global estabilizándose tras los récords recientes y una región latinoamericana ávida de recuperar su dinamismo de conectividad, el mensaje central emitido desde Lima resonó con fuerza: el futuro del transporte aéreo dependerá de la capacidad de los gobiernos y operadores para alinear la infraestructura, la inversión inteligente y la agilidad regulatoria en un mismo rumbo estratégico.
