A medida que la aviación continúa en marcado crecimiento en América Latina y aumenta la presión sobre la infraestructura aeroportuaria, los datos conectados, la identidad digital y la inteligencia artificial se perfilan como herramientas clave para ayudar a las terminales a aprovechar mejor su capacidad, fortalecer su resiliencia y generar nuevas oportunidades de valor sin depender exclusivamente de construir más cemento. La respuesta no estará únicamente en expandir terminales y puertas de embarque, sino en utilizar la tecnología para exprimir de forma inteligente la infraestructura existente, integrando a personas, procesos, tecnología, datos y socios comerciales para gestionar la experiencia del pasajero como un ecosistema unificado y coordinado.
Este cambio de paradigma, presentado por George Miley, VP para las Américas de SITA en el marco de la Asamblea General Anual de los Aeropuertos de todo el mundo que se llevó a cabo en Lima, responde también a una evolución profunda en las expectativas de los usuarios, quienes hoy establecen un nuevo estándar digital al utilizar servicios bancarios y de movilidad con total fluidez, esperando que los viajes funcionen de la misma manera con menos controles repetidos y mayor autonomía desde sus dispositivos móviles. Según datos del sector reflejados en el análisis regional, el 95% de los pasajeros en América Latina desea utilizar una billetera digital para almacenar documentos de viaje como pasaportes y tarjetas de embarque, el 42% demanda información en tiempo real sobre sus vuelos y equipaje, y el 67% viaja con menor cantidad de equipaje, demostrando que ya no perciben el check-in, la seguridad, la migración y el embarque como procesos aislados, sino como un viaje único e integral.

Para dar respuesta a esta exigencia, la tecnología aeroportuaria ha tenido que transicionar desde el autoservicio básico y la automatización fragmentada hacia un modelo de “orquestación” impulsado por la biometría, la identidad digital y la inteligencia artificial. Si bien herramientas como el control fronterizo biométrico ya operan de forma masiva en más de la mitad de los aeropuertos globales, el verdadero salto cualitativo ocurre cuando se logra conectar toda la información dispersa —estado de los vuelos, flujos de pasajeros, tiempos de equipaje y condiciones operativas— permitiendo pasar de procesar usuarios en puntos aislados a comprender y anticipar cada etapa del trayecto de forma coordinada.
Esta transformación operativa y tecnológica exige asimismo repensar el rol de la tecnología de la información y la externalización de servicios en las terminales a través de alianzas estratégicas en la nube, ciberseguridad y plataformas avanzadas, un modelo que ya muestra ejemplos de éxito en la región como el aeropuerto El Dorado de Bogotá con la implementación de A-CDM (Airport Collaborative Decision Making). Del mismo modo, aunque la inteligencia artificial ya se aplica de forma extendida en la gestión de flujos de pasajeros y operaciones de turnaround de aeronaves, su verdadero potencial depende de la integración transversal de los datos, evitando que operen en silos estancos entre aerolíneas, aeropuertos y autoridades migratorias.
En última instancia, esta evolución digital trasciende la eficiencia operativa estricta para convertirse en una plataforma de generación de valor integral en áreas comerciales, de retail, gastronomía y movilidad. Para una región tan diversa como América Latina, este enfoque modular permite a los aeropuertos aprovechar sus activos actuales para potenciar cuatro pilares fundamentales: maximizar la capacidad operativa, lograr fronteras mucho más fluidas, elevar la resiliencia frente a interrupciones y expandir el ecosistema comercial, confirmando que el éxito de la aviación futura no se medirá solo por cuántos pasajeros es capaz de procesar una terminal, sino por la inteligencia y coordinación con la que logra moverlos.
