La salida de Spirit Airlines del mercado aéreo estadounidense ya está generando un rápido reacomodamiento entre las principales compañías del sector. A menos de un mes del cese de operaciones de la aerolínea low cost, prácticamente todas sus rutas más rentables ya fueron absorbidas por otras empresas, en un proceso que confirma la fuerte competencia por captar a los pasajeros que dejó vacantes la compañía amarilla.
Las mayores beneficiadas son JetBlue y Breeze Airways, aunque también gigantes como Delta Air Lines, United Airlines, American Airlines y Southwest Airlines están capitalizando el vacío dejado por Spirit en numerosos mercados domésticos.
Antes de dejar de operar, Spirit contaba con una red de 121 rutas. Según datos del sector, solo cinco de esos trayectos no fueron retomados por ninguna aerolínea, lo que sugiere que eran operaciones con baja rentabilidad o escaso potencial comercial. En cambio, nueve rutas fueron incorporadas por JetBlue y otras cinco pasaron a ser atendidas por Breeze Airways.
El resto de las conexiones ya eran operadas bajo un esquema de competencia compartida con otras aerolíneas estadounidenses, que simplemente continúan explotando esos mercados y absorbiendo la demanda que antes se distribuía con Spirit.
Uno de los casos más representativos es el de Fort Lauderdale, en Florida, una de las principales bases operativas de Spirit. Allí, JetBlue incrementará significativamente su presencia: para septiembre concentrará el 37% de todos los vuelos del aeropuerto, cuando antes del cierre de Spirit apenas representaba el 22%.
La situación resulta particularmente llamativa porque JetBlue había intentado adquirir Spirit en el pasado, operación que finalmente no prosperó por objeciones regulatorias. Sin embargo, el retiro de la low cost terminó generando un escenario que favorece indirectamente la expansión de la compañía neoyorquina.
Por su parte, las grandes aerolíneas tradicionales —Delta, United, American y Southwest— no anunciaron nuevas rutas específicas para reemplazar a Spirit, aunque sí se perfilan como beneficiarias indirectas de la desaparición de uno de los actores más agresivos en materia tarifaria del mercado estadounidense.
Analistas del sector consideran que la salida de Spirit reducirá la presión competitiva en numerosos destinos domésticos, especialmente en segmentos de ultra bajo costo, donde la compañía había construido su modelo de negocios. Esto podría derivar en una menor oferta de tarifas promocionales y en una recomposición de precios en varios mercados clave de Estados Unidos.
