El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó este lunes un ultimátum a los controladores aéreos que no se han presentado a trabajar durante el cierre del gobierno, amenazando con reducciones salariales y despidos en medio del colapso del sistema aéreo nacional.
“Todos los controladores de tráfico aéreo deben regresar al trabajo, AHORA. Quienes no lo hagan tendrán una importante reducción de sueldo”, escribió Trump en su plataforma Truth Social, advirtiendo además que quienes decidan abandonar el servicio “no recibirán pago ni indemnización” y serán reemplazados por “verdaderos patriotas”.
Los controladores aéreos, considerados trabajadores esenciales, llevan más de seis semanas sin cobrar, desde que los fondos federales se agotaron el 1° de octubre. La medida de presión presidencial se produce mientras el Senado avanza hacia un acuerdo bipartidista para poner fin al prolongado “shutdown”, el más extenso en la historia del país.
El domingo por la noche, los senadores votaron 60 a 40 para considerar un proyecto de ley que financiaría al gobierno hasta el 30 de enero.
Pese al optimismo, el proceso legislativo podría extenderse varios días si algún senador objeta la iniciativa. Mientras tanto, los efectos del cierre siguen golpeando al sistema aéreo estadounidense.
Según la Administración Federal de Aviación (FAA), entre el 20% y el 40% de los controladores se ausentan a diario en los 30 aeropuertos más transitados del país. La situación se agravó el fin de semana, con más de 1.600 vuelos cancelados el lunes y más de 3.000 retrasados, de acuerdo con datos de FlightAware.
La FAA ordenó a las aerolíneas reducir progresivamente sus operaciones por razones de seguridad: un 4% menos de vuelos desde el viernes, 6% a partir del martes y hasta un 10% el 14 de noviembre. Además, suspendió el tráfico de aviación general en 12 aeropuertos con escasez crítica de personal, incluidos Chicago O’Hare y Reagan National.
“El sistema está bajo una presión sin precedentes”, advirtió el secretario de Transporte, Sean Duffy, al reconocer que el sábado fue “el peor día en materia de personal” desde el inicio del cierre.
Mientras el Congreso busca destrabar el financiamiento y el gobierno intenta contener la crisis, el conflicto entre la Casa Blanca y los trabajadores esenciales suma tensión a un escenario ya marcado por el caos en los aeropuertos y la incertidumbre sobre el futuro inmediato del transporte aéreo en Estados Unidos.
