Boeing y Norwegian Group anunciaron un pedido por 30 aviones 737-8, con el objetivo de apoyar la expansión de la aerolínea en toda Europa. El acuerdo representa el primer pedido directo de Boeing por parte del grupo desde 2017 y eleva su cartera de pedidos del 737 MAX a un total de 80 aeronaves.
“Este pedido histórico llega en condiciones atractivas y asegura el crecimiento de nuestra flota de una manera que respalda nuestros objetivos de expansión y sostenibilidad. Al ejercer las opciones y ajustar el calendario de entregas, mantenemos la flexibilidad y reforzamos nuestro compromiso de operar una de las flotas más modernas y eficientes de Europa”, señaló Geir Karlsen, CEO de Norwegian. “Estos aviones no solo reducirán las emisiones, sino que también brindarán a nuestros clientes una mejor experiencia de viaje. Estamos satisfechos de ampliar nuestra sólida y duradera alianza con Boeing mediante este pedido”.
Norwegian ha operado predominantemente aviones de pasillo único de Boeing desde su primer pedido por el 737-800 Next Generation en 2007. Fue la primera aerolínea europea en recibir el 737 MAX en 2017 y también la primera en operar el modelo 737-8 en rutas transatlánticas entre Europa y Estados Unidos.
En 2022, la compañía reestructuró su cartera de pedidos, confirmando 50 unidades del 737-8 con opciones por 30 adicionales.
“El desempeño de Norwegian en los últimos años ha demostrado la solidez de su red, su modelo de negocio y su estrategia. Este nuevo acuerdo por 30 737-8 apoyará su ambición de ser la aerolínea preferida en Escandinavia, brindándole flexibilidad para expandirse por Europa y más allá”, afirmó Brad McMullen, vicepresidente senior de Ventas y Marketing Comercial de Boeing. “Norwegian ha sido un gran socio del programa 737, con más de 200 pedidos desde 2007. Nos honra que continúe confiando en nuestro equipo del 737 para acompañar el crecimiento de su negocio”.
El 737-8 puede transportar hasta 200 pasajeros según configuración, con un alcance de hasta 3.500 millas náuticas (6.480 km). La familia 737 MAX está diseñada para apoyar la modernización de flotas al reducir en un 20% el consumo de combustible y las emisiones de carbono en comparación con los aviones a los que reemplaza.
