Aeroflot se vio forzada a cancelar más de 40 vuelos tras un ciberataque atribuido a un grupo pro-ucraniano. La interrupción, confirmada por la fiscalía rusa como producto de un hackeo, encendió las alarmas en Moscú. De hecho, el ataque fue auto atribuido por el grupo Silent Crow, con colaboración de los bielorrusos de Cyberpartisans BY. Las cancelaciones afectaron las operaciones del aeropuerto moscovita de Sheremétievo, afectando principalmente rutas internas, pero también vuelos hacia Minsk (Bielorrusia) y Ereván (Armenia). Al menos diez vuelos sufrieron demoras. Oficialmente, Aeroflot informó que sus sistemas de información habían fallado y que sus equipos trabajaban para restaurar la operación habitual. Mientras tanto, ofrecieron a los pasajeros la posibilidad de reembolsos o reprogramación una vez que el sistema estuviera disponible. Incluso, se hicieron gestiones para trasladar a algunos pasajeros a vuelos de otras aerolíneas.
