Puede pasar. El cierre del espacio aéreo en Qatar, Bahréin y Kuwait, luego del ataque iraní a una base militar estadounidense la semana pasada produjo un “cimbronazo” que obligó a cancelar o desviar cientos de vuelos, desencadenando una crisis logística que aún resuena en la región. Pero una cosa es contarlo y otra, muy distinta, vivirlo.
Quien escribe esta nota llegó al Aeropuerto de Doha, uno de los más transitados del mundo, con los cielos ya “abiertos”, pero consiente que no sería una tarea sencilla volar a “horario” aunque el destino que me esperaba era Bahréin, a solo 45 minutos de vuelo.
Tras un proceso de check-in que podría considerarse normal, los problemas llegaron una vez pasados los controles de seguridad. Allí nos enteramos que el vuelo de Qatar Airways había sido cancelado. Y la odisea había comenzado.
Puede pasar. Sin posibilidad de “desmigrarse” la única alternativa que ofrecía la situación era comenzar a hacer una interminable fila para obtener algún tipo de información al respecto. Y cuando digo interminable me refiero a que debieron pasar 14 horas hasta alcanzar el anhelado mostrador de informes con un solo empleado de atención. 14 horas en las que la pequeña comunidad que se fue formando se turnaba el lugar para poder ir a los baños o a comprar algún snack.

Según informes, más de 25.000 pasajeros quedaron varados solo en Doha.
Puede pasar. La respuesta de ese primer empleado era la misma para el resto de los 24.999 pasajeros. “I´m sorry”.
La indicación fue ir al segundo piso donde alcanzamos a entregar el pasaporte según requerimiento, para ver que opciones había. Esa fila allí, sin pasaporte en mano, duró unas 8 horas para la entrega de un nuevo boarding pass.

¿Mail, sms, uso de la web o app para resolverlo? Nulo.
Finalmente, y para no extender este artículo, pudimos volar durante 45 minutos tras unas 26 horas en pre embarque. Eso sí, al arribo el equipaje no corrió con la misma suerte. Así que, toco allí hacer una nueva fila para reclamar (la mitad del vuelo vino sin equipaje). Transcurridas 48hs en Bahréin, y sin novedades por parte de la compañía al respecto, acudí al Aeropuerto ubicado en Muharraq donde pude hacerme con mi valija. Aunque desde la compañía siguieron durante días diciéndome que todavía no había llegado.
La recientemente reconocida mejor aerolínea del mundo – los premios se demuestran en las crisis – no fue, en absoluto, culpable del cierre de los cielos. Pero la reacción a la contingencia dejó mucho que desear. Porque, como deberían saberlo…puede pasar.
