Mediante la Decisión Administrativa 589, Argentina restringió aún más los vuelos internacionales, excepto los que tienen como origen y destino Estados Unidos. ¿Miedo o compensación?

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El sábado se publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 589/2021 (ver link), en paralelo con las nuevas medidas que comenzaron a regir en el interior del territorio nacional por la pandemia por otras dos semanas. Pero también con restricciones referidas al tema fronteras, que por ende afectan a las líneas aéreas que operan en el país. En concreto, la Decisión 589 restringe los vuelos desde Europa, y ratifica la prohibición de vuelos directos que tengan como origen Chile, Brasil, más en este caso India; aquellos cuyo origen o destino directo es el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, más, a partir de ahora, Turquía, y los países del continente africano, donde la única aerolínea afectada es Ethiopian.

Tanto la aerolínea turca como la etíope, operan vuelos que hacen escala en San  Pablo, aunque no les está permitido subir allí pasajeros hacia la argentina, y los que embarcaron en Estambul o Addis Abeba, origen de los vuelos, solo pueden ser ciudadanos argentinos o residente ya que el ingreso de extranjeros al territorio nacional aún sigue prohibido.

Ambas aerolíneas se “desayunaron” el sábado de la restricción, simultáneamente con  la publicación de la Decisión Administrativa, por lo que Ethiopian se vio forzada a suspender las frecuencias previstas para el 14 y el 21 de junio y Turkish solicitar – aunque el decreto no aclara si son posibles – un vuelo especial para el 22 de junio, mientras cancelaba  definitivamente el vuelo previsto y autorizado para el 15.

Por último, también se dispuso mediante la Decisión oficial  una reducción del 20% de las frecuencias de vuelos de pasajeros que tengan como origen o destino Europa. Vale recordar que las europeas ya debieron reducir en un 30% su oferta hace algunos meses.

Si bien la medida rige hasta el 25 de junio,  la Decisión Administrativa 589 deja bien en claro que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) “podrá ampliar, disminuir o eliminar tal porcentaje de reducción, previa intervención de la autoridad sanitaria”. Algo que ha venido ocurriendo hasta ahora.

Según las autoridades argentinas, la Decisión Administrativa responde al actual contexto epidemiológico, y al riesgo de introducirse nuevas variantes de Covid, aún más transmisibles, que podría generar un aumento brusco y elevado de casos entre la población argentina. Entre las que más preocupan, está la variante Delta, originaria de la India, considerada Variante de Preocupación (VOC) por la OMS desde el 11 de mayo de 2021, que ha demostrado a través de varios estudios un aumento en la transmisibilidad así como una reducción en la neutralización de anticuerpos, y la Beta originada en Sudáfrica. 

En síntesis, como  indicó la Jefatura de Gabinete en un comunicado, “el objetivo es reducir el tránsito internacional y evitar que lleguen a la Argentina nuevas cepas de coronavirus que circulan en otros países y con mayor tasa de contagio que la originada en China”.

Aunque hay quienes sospechan que las nuevas restricciones buscan compensar el incremento de vuelos y pasajeros recientemente autorizados para servicios con origen y destino en Estados Unidos, que se autorizaron, “casualmente”, después que el Departamento de Transporte de EE.UU. alzara su voz estableciendo que Aerolíneas Argentinas debería estipular su programación de vuelos entre ambos países por adelantado, y que comenzara a circular el rumores de una posible baja de Categoría para la aviación argentina, amenaza casi confirmada por un alto funcionario al decir que “estaban trabajando fuertemente para evitarlo”. A buen entendedor…

Fue así que después de la advertencia del DOT y la supuesta amenaza de una baja en la Categoría, casualmente – o no tanto -, llegó casi de inmediato un aumento de frecuencias para las rutas entre Argentina y Estados Unidos. Ya sea para Aerolíneas Argentinas (más frecuencias a Miami y el reinicio de sus servicios a Nueva York), o para las norteamericanas, como American Airlines (con más frecuencias a Dallas y reinicio de vuelos también a la Gran Manzana), y United Airlines (con más frecuencias a Houston).

Pero había un problema, que era el límite dispuesto por Salud de 2.000 pasajeros diarios entrando por Ezeiza (la vicepresidencia de IATA para América había pedido llevarlo a 3.000, sin éxito hasta ahora) y las dos horas de espacio entre vuelo y vuelo.

Entre los que piensa bien (evitar el ingreso de pasajeros argentinos procedentes de países afectados por las nuevas variantes) y los que piensan mal (había que compensar las mayores frecuencias a Estados Unidos), están los que sostienen que ambas medidas, al final, se complementan eficientemente. Como anillo al dedo.

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