¿Yo señor? No señor. ¿Pues entonces quién demora las autorizaciones de vuelos?

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A Paola Tamburelli, titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), le llueven todos los reclamos como máxima autoridad del país en materia de aviación, teniendo en cuenta que el ministro de Transporte, ni este ni el anterior, tienen injerencia en el sector aéreo, y el que realmente lo tiene, el camporista Mariano Recalde, hoy Senador, no aparece en los papeles.

Recién este sábado 29 de mayo, Latam pudo oficializar sus vuelos para junio (ver nota aparte), mientras que empresas como la europea Lufthansa y la norteamericana American Airlines debieron suspender vuelos que tenían previstos para los primeros días de junio. No son las únicas en reclamar. Al contrario, uniendo el reclamo de varias, la  Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) pidió mayor previsibilidad para las empresas aéreas que operan desde y hacia la Argentina. Se supone que las programaciones iban a estar confirmadas 15 días antes del inicio del mes en cuestión – lo que es para esta industria un plazo absurdo teniendo en cuenta los tiempos de comercialización de los vuelos –,  pero que en la práctica se reducen a solo tres días. ¿Habrá tenido algo que ver esta vez los 10 días inhábiles por la mudanza de la ANAC a su nueva sede en Balcarce 290?

¿Cómo vender tickets para un vuelo que no sé si voy a poder hacer? ¿Cómo prever tripulaciones, equipos, slots, etc., en solo tres días?

Es probable que este no sea el mejor mes, pero es cierto que desde que comenzaron las restricciones a los vuelos internacionales, la autoridad aeronáutica van aprobando los cronogramas de vuelos que presentan las empresas cada 15 o 20 días. De hecho, ya IATA reclamó otras veces al Gobierno para que se autoricen los mismos con mayor anticipación y más flexibilidad para los servicios internacionales.

La Argentina recibió hace unos días una advertencia – ¿sanción? – de parte del Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos, referido más al tema frecuencias que a la lentitud en las autorizaciones. Pero el país del norte suele apelar a distintos mecanismos cuando busca defender los intereses de sus aerolíneas. No se descarta que pueda recurrir ahora a prácticas a las que ya apeló en otros momentos (Ver nota aparte: Rumores de Categoría 2 para la Argentina)

Tamburelli, que conoce perfectamente estos mecanismos por su currículum, suele defender su sector argumentando que  las limitaciones no son aeronáuticas si no sanitarias, y que las mismas fueron dispuestas por el Gobierno para la prevención de contagios. “No hay vuelos cancelados ni reprogramados, en el sentido de que cuando las empresas presentan sus cronogramas uno trata de darle todo lo que se puede. Es quirúrgico. Nos interesa que se mantenga y no restringirlo”, dijo la funcionaria en una entrevista radial.

Para aclarar que  las restricciones tienen que ver con que no pueden entrar más que 2000 pasajeros por día y la separación entre vuelo y vuelo de dos horas al arribo, para que no se amontone la gente en el aeropuerto. “Eso hace que no podamos autorizar todos los vuelos que nos piden”, explicó Tamburelli.

El vicepresidente de IATA para América Latina, Peter Cerdá, en una conferencia de prensa virtual y con cierto toque “diplomático”, señaló  que el proceso de solicitar los vuelos cada 15 días “está funcionando mejor que en los últimos meses” (quizás no fue el mejor momento para decirlo), y que si bien, “hay un tema con la cantidad de casos de contagio”, pedían al Gobierno argentino algo más de flexibilidad, y que no restrinja el número de pasajeros en 2.000. Que sean por lo menos 3.000.

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