Visitando Cataratas del Iguazú en Pandemia

0
489

Julio de 2020, la Pandemia apenas da algo de tregua y las tarifas del HotSale presentan una buena oportunidad de viajar en familia (y de las aerolíneas de hacer algo de caja). Conversación familiar y destino elegido: Pasajes a Puerto Iguazú en cuotas y a muy buen precio.

Cambiado sin problemas de noviembre a abril de 2021, llegó la fecha de partir, en medio de rumores sobre nuevas restricciones por la segunda ola.

Si bien es uno de los destinos que más visité en mi vida (unas 7 veces y que no deja nunca de sorprenderme y vislumbrarme, aunque estuve allí hasta en la panza de 7 meses de embarazo de mi madre), nunca había llevado a mis hijos. Y me pareció una excelente oportunidad. Y así partimos.

Fines de 1981

Seis pasajeros arribando a Aeroparque para tomar el vuelo AR1734 a bordo del B737-800 LV-FRQ.

Pasando las filas en el exterior del Jorge Newbery (aunque a los 80 metros vuelven a unirse todas para entrar por la misma puerta), llega el momento de la medición de temperatura corporal y un Check-in rápido y casi sin pasajeros.

Momento de espera y pedagogía avgeek con los más pequeños; y a despegar a horario por primera vez desde la nueva pista de Aeroparque en dirección Sur.

Mientras la tormenta llega a Buenos Aires, tuvimos un vuelo cómodo. Sin servicio de a bordo – algunos pasajeros comentaban que les dejaban una barrita de cereal y agua en el asiento – pero este no fue el caso.

Al llegar a la renovada aerostación Mayor D. Carlos Eduardo Krause, los visitantes de la ciudad eran trasladados a un sector especial donde se realizaba un test rápido a un pasajero por grupo familiar. El análisis es gratuito llevando alguna reserva de servicio u hospedaje que demuestre que se trata de una visita turística.

Retirado el auto de alquiler, partimos hacia las Cabañas del Manantial. Agradable sorpresa llegar a un complejo de casas con dos preciosas piscinas (agua fría y caliente), enorme quincho con parrilla, buena atención y árboles frutales para entretenerse y disfrutar en las comidas.

A la mañana siguiente fue el turno de partir al Parque Nacional Iguazú. Generalmente, en épocas sin pandemia, siempre iniciaba la visita en el lado brasileño, respetando la máxima que dice: del lado brasileño se ven y del lado argentino se sienten. Pero en esta oportunidad especial, llegamos con nuestras entradas previamente reservadas en la web de Parques Nacionales al horario previsto: https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/iguazu/tickets

Después de tomarnos la temperatura, ingresamos al Parque donde se arman burbujas acompañados obligatoriamente por guías (no se pueden hacer visitar fuera de estas burbujas).

Estos grupos de visitantes, de unas 30 personas, además van alternando los circuitos con otras, por lo que el circuito viene predispuesto. Así, no quedó otra que arrancar directo a lo grande. Primero Garganta del Diablo. Al momento de nuestra visita, mediados de abril, había poquísima agua. Igualmente el espectáculo en “Garganta” sigue dejando sin aliento. Esos últimos pasos de la pasarela, cuando el ruido se transforma en espectáculo, no deja de sorprender. Y allí donde se ven a más de uno dejar escapar algunas lágrimas ante la inmensidad.

Lamentablemente, por la Pandemia y el sistema de burbujas, el tiempo allí parece ser breve. Y uno se quedaría horas apreciando esta maravilla de la naturaleza.

Luego del almuerzo llegó el momento del Circuito Superior. El Inferior (y más lindo de los dos según mi opinión, con esas fotos inolvidables bajo el Salto Bossetti) se encuentra cerrado hace tiempo tras un derrumbe. Y no hay perspectiva de recuperación en el corto plazo (no hay plata, tras un 2020 atroz para el turismo, fuente de ingreso para todos los Parques Nacionales del país).

La belleza y el paso por los saltos adornados por infaltables arcoiris, sigue siendo fantástico pese a los 34 grados de mediados de abril (y los chicos con ganas de volver a la pileta) pero no puedo dejar de marcar que la abrupta falta de agua hace que el espectáculo baje varios puntos.

Los paseos en lancha, como el inefable Gran Aventura, estaban operativos y a un valor de 4000 pesos por persona.

Tuve la posibilidad de visitar Niágara en 2016 y no tengo ningún pudor en decir que Iguazú es varias veces más impactante, emotivo, y bello. Pero sin el marketing de las primeras, claro. Sin dudas un “must” de los viajeros.

Niagara

Pablo García Rodríguez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here