SIGUEN LAS REPERCUSIONES POR LOS VUELOS A ORLANDO Y LAS CANCELACIONES A NUEVA YORK DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS

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Presentada como una “buena noticia”, como piden en esta época desde el Ministerio de Transporte, el anuncio de una nueva ruta internacional hubiera quedado como tal si no fuera por un cronista atento que preguntó, dado lo ajustado de la flota internacional, de dónde iban a salir las horas de A330 necesarias para esta operación. Por la respuesta del presidente de la compañía, Luis Malvido, la estrategia incluía cancelar frecuencias a Roma y Nueva York, especialmente a este último destino. Tampoco dijeron durante la conferencia de prensa convocada por Aerolíneas que el levantamiento de frecuencias a este último destino iba a empezar mucho antes -entre julio y diciembre- como trascendió por una visita a los programas de Sabre. La decisión de implementar vuelos a Orlando a partir de diciembre estuvo precedida -y seguida- por posturas encontradas, por no usar la palabra “discusiones”, puertas adentro de la empresa y luego entre los cuadros políticos del oficialismo. Según trascendió, la propuesta original de un grupo de ejecutivos de la empresa era directamente el levantamiento de la ruta a Nueva York, por las cuantiosas pérdidas que ésta genera en los resultados de la empresa. Pero Malvido se habría opuesto por tratarse de una mala noticia, exactamente a contramano de lo que le habían pedido. Además estaba el frente interno, en particular el de los pilotos, y el recuerdo de las críticas -que aún persisten- cuando se levantó Barcelona, una ruta con mucha menos historia -y seducción para los sublos- que la Gran Manzana. La complementación entre los vuelos a Nueva York y Orlando tranquilizó también a los tripulantes que de esta manera no iban a perder pernoctes. Así se llega a Orlando, una ruta netamente vacacional, con buena demanda en verano, es cierto, pero tarifas turísticas -operadores mediante- y sin el aporte del segmento corporativo. Es cierto, como dijeron, que no había muchas opciones dada la depresión del emisivo hoy, sin embargo la decisión terminó por generar posturas críticas, pero esta vez entre los políticos y sus alrededores que sostienen que estos vuelos no le aportan nada al turismo y a la economía local -como los vuelos a Punta Cana o Cancún- sino que, por el contrario, facilitan la salida de divisas. Difícilmente, como dijo un especialista, vengan nativos de Orlando a visitar la Argentina. Es probable que, dada la estructura deficitaria que arrastra Aerolíneas y que este año será mayor aún, según reconoció su presidente, el conjunto de los argentinos, usen o no el medio aéreo, terminen por subsidiar a quinceañeras y familias con poder adquisitivo medio para arriba para que viajen al mundo de la fantasía. Claro qué, como dijo un directivo, ¿qué otra cosa podía hacer Aerolíneas?