CONFLICTO GREMIAL SE SUMA AL ACOSO PERMANENTE DE INTERCARGO SOBRE LAN

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Lo que no advierte la Cámara, o lo advierte pero no lo explicita, es que una demora en resolver este conflicto -para algunos conocedores del entramado gremial fruto de un trabajo combinado de APA y La Cámpora-, termina siendo funcional a Aerolíneas Argentinas, liberada de Intercargo, empresa administrada por un superior de María Cecilia García en la estructura de la agrupación política. Y si bien este conflicto, que no es netamente salarial sino que incluye cierto descontento por las formas de la nueva conducción, perjudica a prácticamente todas las aerolíneas, la más afectada por el volumen de su operación y por lo que significa en términos de competencia, es LAN. a quien es evidente se busca afectar. La llegada de la ex funcionaria de la Inspección General de Justicia al cargo de interventora en Intercargo se inició con un conflicto con la aerolínea a quien se le reclamaba un precio mayor por los servicios pese a la vigencia de un contrato y a que la justicia había emitido dos fallos de no innovar hasta que se resolviera el tema de fondo. LAN debió ceder, no porque no pensaran que jurídicamente tenía razón, sino para no continuar afectando a sus pasajeros, rehenes de Intercargo. La empresa estatal había obligado a paralizar la totalidad de los vuelos de la aerolínea a quien de por sí ya le negaba el uso de las mangas. El resultado fueron U$S 18 millones extras al año para los costos operativos de LAN. La compañía, que ya había sufrido la cancelación de vuelos, la negativa a incrementar rutas y frecuencias nacionales e internacionales y la prohibición para incorporar nuevos equipos, sufre hoy el acoso por sus hangares y mostradores en Aeroparque. Aerolíneas Argentinas, se sabe -en su antigua experiencia estatal su blanco era la Austral privada- no esta preparada para competir. La llegada de un competidor como LAN era bueno cuando Aerolíneas estaba en manos de los españoles. No ahora. APA, en sus versiones Aerolíneas e Intercargo, es casualmente, el reducto donde La Cámpora suele colocar a sus militantes de base (los que no tienen título universitario ni currículum como para asumir puestos jerárquicos)