La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) propuso una nueva directiva de aeronavegabilidad que alcanzaría a 1.996 aviones Airbus de las familias A318, A319, A320 y A321, a partir de un potencial inconveniente identificado en determinados componentes del sistema de protección contra incendios.
La medida, que todavía no es definitiva, busca prevenir la posibilidad de que determinados interruptores puedan liberarse accidentalmente y generar una orden no intencionada de apagado de un motor durante el vuelo.
El planteo de la FAA contempla diferentes acciones de mantenimiento de acuerdo con la configuración y condición de cada aeronave. De los casi 2.000 aviones alcanzados, 1.871 deberían someterse a una inspección visual para comprobar el estado, alineación y eventual deterioro o deformación de los componentes involucrados.
En otros 125 aviones se plantea directamente la sustitución de determinados paneles del sistema. La autoridad estadounidense estima inicialmente que estas tareas tendrían un costo cercano a US$ 2,94 millones, de los cuales unos US$ 1,67 millones corresponderían a la sustitución de los paneles.
La propuesta de la FAA tiene como antecedente una directiva de aeronavegabilidad emitida por la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) el pasado 7 de julio, que estableció procedimientos de inspección, reparación y sustitución para abordar el mismo tipo de situación.
El objetivo de estas acciones es detectar anticipadamente cualquier anomalía en los componentes y evitar que un deterioro o una desalineación pueda derivar en una actuación no deseada del sistema.
La eventual pérdida de un motor durante el vuelo es una situación contemplada en el diseño y certificación de los aviones comerciales, que cuentan con procedimientos y capacidades para continuar el vuelo con un solo motor. No obstante, la FAA considera que la posibilidad de una actuación involuntaria justifica incorporar estas verificaciones adicionales dentro de los programas de mantenimiento.
Un punto importante es que la iniciativa de la FAA se encuentra todavía en etapa de propuesta. El organismo abrió un período para recibir comentarios sobre el texto, que permanecerá vigente hasta el 19 de octubre de 2026.
Luego de analizar las observaciones de fabricantes, operadores y otros actores de la industria, la autoridad podrá introducir modificaciones antes de determinar si la directiva entra finalmente en vigor.
Por lo tanto, no se trata de una orden de inmovilización de la flota ni de una medida que implique que los casi 2.000 Airbus afectados presenten actualmente una condición insegura para volar. Se trata de una revisión preventiva orientada a incorporar inspecciones y, cuando corresponda, reemplazos de componentes dentro de los procedimientos habituales de mantenimiento.
