Boeing confirmó que se encuentra en las etapas finales de los procesos de certificación de los modelos 737 MAX 7 y 737 MAX 10, dos variantes clave dentro de su familia de pasillo único, y anticipa que las aprobaciones regulatorias podrían concretarse en el corto plazo.
Según declaraciones del CEO de la compañía, Kelly Ortberg, ambos programas han alcanzado un nivel de avance cercano al 80% en las pruebas de vuelo requeridas para la certificación, con todas las autorizaciones necesarias de la Administración Federal de Aviación (FAA) ya completadas para esta fase.
El ejecutivo señaló que el progreso actual marca un punto decisivo en el proceso regulatorio. “Hay claramente luz al final del túnel”, afirmó durante una conferencia con inversores, al tiempo que describió el avance como un proceso en el que “simplemente resta completar el programa de pruebas de vuelo”.
De acuerdo con la información difundida, Boeing espera que la certificación del MAX 7 sea la primera en llegar, posiblemente durante el verano boreal, seguida en un período cercano por la del MAX 10, que requiere un proceso más complejo debido a diferencias de diseño.
El MAX 10, la versión de mayor tamaño de la familia 737 MAX, presenta una longitud de 43,8 metros, aproximadamente 1,6 metros más que el MAX 9, lo que obligó a la incorporación de un tren de aterrizaje principal extendido para evitar el riesgo de “tail strike” durante el despegue.
Para resolver este desafío, Boeing desarrolló un sistema de tren de aterrizaje “semi-levered”, que permite extender el mecanismo durante la rotación del despegue y luego retraerlo de forma optimizada mediante un sistema de enlace interno.
El fabricante también informó avances en la modificación del sistema anti-hielo de los motores, una mejora que había generado retrasos en los procesos de certificación. El rediseño apunta a evitar el sobrecalentamiento de componentes críticos del motor, un problema identificado en 2023.
Aunque los modelos MAX 8 y MAX 9 en servicio cuentan con el sistema original, la FAA ya había establecido restricciones operativas para mitigar riesgos, limitando su uso a condiciones de formación de hielo.
Boeing confirmó que el sistema rediseñado será incorporado en nuevas unidades del MAX 8, así como en futuras entregas del MAX 9, y también será aplicado a aeronaves ya en operación.
La certificación de los MAX 7 y MAX 10 resulta clave para la estrategia comercial del fabricante, ya que ambas variantes amplían la gama de capacidad de la familia 737 MAX y son fundamentales para atender la demanda de aerolíneas globales que buscan mayor flexibilidad operativa en rutas de corto y medio alcance.
