Si bien la digitalización de la carga aérea se ha acelerado notablemente desde la pandemia de COVID-19, el sector sigue ubicándose en un nivel de madurez digital bajo o intermedio en comparación con industrias como el comercio minorista, la manufactura o incluso la aviación de pasajeros.
¿Por qué aquello que viaja en la bodega de un avión está sujeto a un entorno digital menos desarrollado que los pasajeros que vuelan en la cabina principal de la misma aeronave? Como pasajeros, damos por sentado el acceso a plataformas de reservas en línea y aplicaciones que muestran nuestra tarjeta de embarque y la información del vuelo en tiempo real. Sin embargo, en la emisión y gestión de un billete aéreo intervienen muy pocas interfaces, y los procesos relacionados con pasajeros, equipaje e incluso preferencias de comida a bordo son bastante similares entre las distintas aerolíneas.
En la carga aérea ocurre exactamente lo contrario. A diferencia de la aviación comercial de pasajeros, donde una persona ocupa un asiento determinado, el transporte aéreo de mercancías es mucho más complejo. La bodega de un avión tiene limitaciones tanto de peso como de volumen, y ninguno de estos factores permanece constante, ya que la cantidad de equipaje de los pasajeros, las condiciones meteorológicas o las necesidades adicionales de combustible pueden reducir el espacio disponible para carga.
Mientras que el tamaño y el espacio ocupado por un asiento son siempre los mismos, los envíos de carga presentan una enorme diversidad de formas, tamaños, pesos y tipos de mercancías. Además, la combinación de cargas en cada vuelo es diferente en términos de peso total y volumen utilizado. Algunas mercancías requieren manipulación especial para mantenerse frescas, seguras o refrigeradas, y no todas son compatibles entre sí. También existen restricciones adicionales, como requisitos de temperatura dentro de la bodega o limitaciones relacionadas con la distribución del peso y el equilibrio de la aeronave, que determinan cómo y dónde puede cargarse cada envío.
A esto se suma la documentación. Cada embarque puede requerir una cantidad variable de documentos según el tipo de mercancía y las regulaciones aduaneras de los países de origen y destino. Un solo envío puede estar acompañado por más de 30 documentos, muchos de los cuales aún no han sido digitalizados o no pueden ser aceptados electrónicamente debido a normativas nacionales.
En resumen, tanto la demanda de reservas de carga como la oferta de capacidad disponible en cada vuelo son dinámicas. Todos estos factores convierten a la carga aérea en una actividad considerablemente más compleja que otras industrias. Además, desarrollar soluciones digitales específicas para este sector exige inversiones importantes y genera un retorno relativamente menor en comparación con el negocio de pasajeros, ya que la carga representa aproximadamente el 15% de los ingresos globales de la industria aérea. Sin embargo, también es una actividad capaz de generar elevados márgenes de rentabilidad para las aerolíneas, algo que quedó especialmente demostrado durante la pandemia y que impulsó nuevas inversiones en digitalización.
Desafíos únicos que dificultan el cambio
Además de la enorme variedad de características de cada envío, la carga aérea enfrenta otra complejidad singular: su ecosistema. Este involucra aerolíneas, agentes generales de ventas (GSA), transitarios, operadores de handling, aeropuertos y despachantes de aduana, creando una red de interacciones que en muchos casos siguen siendo manuales y propensas a errores o demoras.
En un entorno donde los slots aeroportuarios determinan el tiempo disponible para preparar la carga antes de cada vuelo, cualquier ineficiencia puede tener consecuencias significativas. A pesar de que la adopción de la guía aérea electrónica (e-AWB) alcanzó cerca del 90% a nivel mundial hacia finales de 2025, la documentación en papel sigue predominando en muchas regiones. Alcanzar una operación completamente libre de papel continúa siendo difícil debido a la coexistencia de sistemas heredados y marcos regulatorios fragmentados.
Las exigencias regulatorias también amplifican estos desafíos. Por ejemplo, las mercancías peligrosas requieren verificaciones inmediatas de cumplimiento normativo, algo que no suele existir en operaciones terrestres menos reguladas. Los productos perecederos, por su parte, demandan sensores de monitoreo de temperatura en tiempo real, priorizando la precisión por encima del volumen, a diferencia del transporte marítimo. Estas características explican por qué la carga aérea aún está rezagada respecto de las operaciones de pasajeros en materia de aplicaciones y procesos digitales integrados.
No obstante, la urgencia generada por la pandemia actuó como catalizador para la innovación.
Tecnologías que están transformando las operaciones
Uno de los desarrollos más relevantes es ONE Record, el modelo de datos estandarizado impulsado por la asociación internacional de transporte aéreo, diseñado para proporcionar una visión única de cada envío a todos los actores involucrados en la cadena logística. Los países y empresas que ya lo han implementado han reportado resultados muy positivos.
El objetivo era que todos los miembros de la organización alcanzaran capacidades compatibles con ONE Record para enero de 2026. Sin embargo, hacia diciembre de 2025, cerca del 50% de la industria se declaraba preparada para adoptarlo, aunque más del 70% ya conocía la iniciativa. Aún queda camino por recorrer antes de lograr una adopción total. Las estimaciones indican que una implementación completa podría generar eficiencias por unos 4.000 millones de dólares, aunque persisten obstáculos importantes: apenas el 20% de los transitarios pequeños opera de forma totalmente digital y todavía existe resistencia por parte de actores tradicionales, además de diferencias regulatorias entre países.
Por otra parte, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático ya se utilizan para prever capacidad disponible y optimizar la distribución de cargas, mientras que el Internet de las Cosas (IoT) permite el seguimiento en tiempo real mediante etiquetas inteligentes.
En este contexto surge CargoTech, una plataforma que reúne a diferentes especialistas tecnológicos y ofrece un conjunto integral de soluciones para los procesos comerciales de carga aérea. Sus herramientas abarcan desde cotización, reservas y fijación de precios hasta pronósticos de demanda y capacidad, planificación, carga y generación de informes.
A diferencia de iniciativas enfocadas principalmente en la eficiencia y transparencia, las soluciones de CargoTech buscan resolver problemas específicos del negocio de carga aérea. Actualmente, sus miembros ofrecen 16 soluciones digitales avanzadas desarrolladas por expertos del sector, diseñadas para responder a procesos altamente dinámicos y complejos. Además, se presentan como sistemas modulares y de rápida integración, capaces de coexistir con infraestructuras tecnológicas ya existentes.
El progreso ya está en marcha
El impulso inicial generado por la pandemia ha sido reemplazado por otro motor de cambio: el crecimiento del comercio electrónico. Este fenómeno exige información cada vez más detallada sobre los envíos, impulsa innovaciones en trazabilidad y transparencia, fomenta operaciones más sostenibles y promueve nuevas iniciativas de seguridad, como los controles automatizados para baterías de litio.
Al mismo tiempo, continúan surgiendo nuevas oportunidades. La inteligencia artificial aplicada al mantenimiento predictivo y la incorporación de robótica en almacenes prometen importantes mejoras adicionales. Uno de los miembros de CargoTech, AERIOS, por ejemplo, ha desarrollado soluciones digitales para operaciones de carga chárter, un segmento históricamente poco atendido debido a su complejidad y a la falta de procesos estandarizados.
La naturaleza altamente fragmentada de la industria, la reticencia de algunas empresas a invertir en transformación digital, la dependencia de sistemas tecnológicos antiguos y la diversidad de regulaciones gubernamentales y requisitos de producto han sido factores que han ralentizado la evolución del sector.
Sin embargo, incluso este complejo ecosistema avanza de manera sostenida hacia un futuro más digital. Y compañías especializadas como CargoTech buscan acelerar esa transición, aportando herramientas de vanguardia capaces de responder a las particularidades y desafíos propios de la carga aérea.
