Debido al impacto financiero de la Guerra en Medio Oriente, y específicamente con relación al incremento del costo de los combustibles, las low cost de Estados Unidos (representadas por su propia asociación) habrían pedido al gobierno un paquete de ayudas por US$ 2.500 millones. Sin embargo y pese a la caída de Spirit Airlines, el mismísimo secretario de Transporte, Sean Duffy descartó que exista la necesidad de un rescate gubernamental. “En este momento, no creo que sea necesario. Tienen acceso a efectivo. Si quieren acudir al gobierno estadounidense, seríamos su último recurso como prestamistas. Si pueden conseguir dólares en los mercados privados, creo que es mejor para ellos”, señaló Duffy. Entre otros ítems, las low cost habían pedido la suspensión temporal del impuesto federal del 7,5% sobre los billetes aéreos y la tasa de US$ 5,30 por segmento, con la esperanza de aliviar cerca de un tercio del incremento en los costos de combustible. “El actual aumento en los precios del combustible para aviones no es resultado de malas decisiones ni de falta de disciplina por parte de las aerolíneas de bajo costo. Se trata de una conmoción externa extraordinaria e incontrolable que afecta de manera desproporcionada a los modelos de negocio basados en ofrecer tarifas asequibles de forma constante a los viajeros sensibles al precio», indicó la Asociación de Low Cost. El pedido, por otra parte, fue criticado por Airlines for America, que entiende que la asistencia financiera solicitada: “castigaría a otras aerolíneas que han recurrido a la autogestión para hacer frente al aumento de los costos y recompensaría a las aerolíneas que no han tomado esas decisiones difíciles. Eso no crea igualdad de condiciones”.
Estados Unidos no rescatará a las low cost
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