Tras más de una década fuera del segmento de motores para aviones de pasillo único Rolls-Royce analiza su regreso a uno de los mercados más importantes de la aviación comercial. Su apuesta se centra en el desarrollo del concepto de motor UltraFan 30, una propuesta tecnológica que apunta a competir en la próxima generación de aeronaves de fuselaje estrecho prevista para después de 2030.
La empresa abandonó este segmento hace aproximadamente 14 años, dejando el dominio del mercado en manos de un duopolio conformado por CFM International —la alianza entre GE Aerospace y Safran— y Pratt & Whitney. Ambos fabricantes proveen actualmente la mayor parte de los motores que equipan los aviones de un solo pasillo utilizados por aerolíneas de todo el mundo.
Sin embargo, el panorama podría cambiar con la próxima generación de aeronaves que preparan los grandes fabricantes. Tanto Airbus como Boeing estudian nuevas plataformas de fuselaje estrecho que podrían lanzarse hacia 2030, lo que abre una ventana de oportunidad para nuevos desarrollos en sistemas de propulsión.
El concepto UltraFan 30 forma parte de la familia tecnológica UltraFan de Rolls-Royce, basada en una arquitectura de turbofán con engranajes diseñada para mejorar la eficiencia en consumo de combustible y reducir emisiones. Sin embargo, su adaptación a aviones de pasillo único plantea desafíos técnicos relevantes.
Uno de los principales problemas es el tamaño del ventilador. Para alcanzar los niveles de eficiencia previstos, el motor requiere un ventilador de gran diámetro, lo que complica su integración bajo las alas de aeronaves de fuselaje estrecho. Esta cuestión de “embalaje” e instalación es uno de los factores que la industria deberá resolver en el diseño de futuros aviones.
Pero Rolls-Royce no sería el único actor con ambiciones en esta nueva generación de motores. CFM desarrolla el proyecto RISE, basado en un diseño de rotor abierto que promete mejoras significativas en eficiencia energética. Por su parte, Pratt & Whitney trabaja en la segunda generación de su turbofán con engranajes (GTF), evolución de la tecnología que ya equipa numerosos aviones comerciales.
Estas alternativas representan enfoques distintos para enfrentar los retos ambientales y operativos de la aviación del futuro, desde configuraciones abiertas hasta turbofanes más avanzados con conducto.
Más allá de los retos técnicos, el sector enfrenta complejos desafíos económicos. Los modelos de negocio de los fabricantes de fuselajes y de motores no siempre están alineados: mientras que los primeros obtienen buena parte de sus ganancias con la venta de aeronaves, los segundos dependen en gran medida de los ingresos por mantenimiento y servicios posventa.
