Animawings una aerolínea rumana que dispone de ocho aviones nuevos se declaró en quiebra y canceló todos los vuelos hasta el 24 de octubre. La idea es reorganizarse y volver a los cielos. La crisis es financiera pero también tiene que ver con los problemas con los motores de los A220 que, dice la empresa, la ha obligado a dejar en tierra seis de los ocho aviones. También influye, como no podía ser de otra manera, el alza de los costes del combustible y la crisis económica que padece Rumanía y que ha limitado el gasto de las familias. Animawings ha anunciado que va a devolver el dinero de los billetes vendidos cuyos viajes no se podrán realizar. No obstante, hay cierto escepticismo sobre el futuro de la compañía dado que la crisis es bastante profunda.
