Es cada vez más evidente, con el paso del tiempo, notar cómo se modifica lo políticamente correcto, aquello que tiene y que no tiene el aval de la opinión pública. Eso es lo que obliga a que las empresas, en términos generales, modifiquen sus posicionamientos y estrategias, apoyando todo el tiempo lo “políticamente correcto”. Tal es el caso del anuncio de Avelo Airlines dejará de operar vuelos de deportación para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), de Estados Unidos. El cambio se debe, fundamentalmente, a la crítica social que recibió por hacerlo, así lo dejó ver Andrew Levy, CEO de la operadora. “Trasladamos una parte de nuestra flota a un programa gubernamental que prometía mayor estabilidad financiera, pero que nos colocó en el centro de una controversia política”, dijo Levy en un correo electrónico enviado a los empleados de la aerolínea. “El programa ofreció beneficios a corto plazo, pero finalmente no proporcionó ingresos suficientemente consistentes y predecibles como para compensar su complejidad operativa y sus costos”, agregó. Avelo cerrará su base en Mesa (Arizona), una vez que concluyan los vuelos para ICE y también acordó devolver seis de sus aviones Boeing B-737/700. Otras bases a cerrar son las del Aeropuerto Internacional Raleigh/Durham y el Aeropuerto Internacional de Wilmington, ambos en Carolina del Norte. “Habrá algunas oportunidades de transferencia, pero necesitaremos reducir el número de puestos debido a una flota y una red más pequeñas”, escribió Levy sobre el recorte de personal.
El peso de la opinión pública: Avelo Airlines cancela la colaboración con ICE
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