El año pasado, el precio promedio del barril de combustible aeronáutico se ubicó en US$ 99. Para este año, el valor se desplomó a US$ 86. Esto supone, en definitiva, un ahorro de US$ 25 mil millones. Hay una serie de factores que se combinaron para producir esta baja. Primero la devaluación del dólar frente a otras monedas, lo que termina abaratando el precio en determinados mercados. Además, se ha producido un leve incremento del SAF que, aunque representa el 0,7% del total, duplicará su market share este año. En definitivamente, la mejora ha comenzado a verificarse en los números de las aerolíneas. Sin embargo, desde IATA señalaron que no se trata de festejar aún: hay suficientes amenazas como para pensar que la “primavera” podría no durar. Los conflictos en Ucrania y en Medio Oriente están lejos de terminar y también continúan las disrupciones en la cadena de suministro.
