Apenas cinco meses después de salir de la bancarrota bajo el Capítulo 11, Spirit Airlines advirtió que podría no seguir operando si no consigue más liquidez. La low cost estadounidense, afectada por el exceso de capacidad doméstica y la débil demanda de ocio en el segundo trimestre, evalúa vender aviones, propiedades y espacios en aeropuertos, además de suspender temporalmente a 270 pilotos en otoño. La compañía, que en 2024 protagonizó la primera quiebra de una aerolínea importante en EE.UU. desde 2011, enfrenta un entorno de precios muy competitivo y reconoce “una duda sustancial” sobre su capacidad de seguir operando en los próximos 12 meses si no logra capital adicional.
