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Un viaje entre continentes: la experiencia de volar en Business Class con Ethiopian Airlines de Buenos Aires a Delhi vía Addis Abeba

En un contexto donde la conectividad aérea entre Sudamérica y Asia sigue siendo limitada, Ethiopian Airlines se posiciona como una alternativa estratégica y competitiva. Con vuelos directos entre Buenos Aires (Ezeiza) y Addis Abeba, y una extensa red que alcanza más de 60 destinos en Asia, la aerolínea africana ofrece un puente vital para quienes viajan entre ambos continentes. Tuve la oportunidad de experimentar la ruta en Business Class, desde Buenos Aires hasta Nueva Delhi, con escala técnica en São Paulo y conexión en la capital etíope. A continuación, el relato de una experiencia que combinó hospitalidad africana, eficiencia logística y una grata sorpresa gastronómica en las alturas.

Buenos Aires–Addis Abeba: un salto intercontinental

El vuelo ET 507 parte del Aeropuerto Internacional de Ezeiza en horas de la tarde, operado por un Boeing 777. Aunque se trata de un vuelo con escala técnica en São Paulo (Guarulhos), los pasajeros que embarcan en Buenos Aires no deben descender del avión durante la parada de poco más de una hora. Esto permite mantener la continuidad del viaje, algo muy valorado en vuelos de larga duración.

Desde el momento del embarque, la experiencia en Business Class deja una buena impresión. La tripulación da la bienvenida con una sonrisa cálida y una copa de champán, mientras los pasajeros se acomodan en una cabina sobria pero funcional, con configuración 2-3-2. Aunque no es la disposición más moderna del mercado —al no contar con acceso directo al pasillo para todos los asientos—, el espacio personal es generoso y el asiento se convierte en cama completamente plana (lie-flat), ideal para el tramo nocturno de casi 12 horas.

A bordo, el menú se presenta como una interesante fusión de gastronomía africana e internacional. La opción etíope —injera con dorowat y otras especialidades locales— es una recomendación obligada para quienes buscan una experiencia cultural completa. Los platos están bien presentados, acompañados por vinos sudafricanos y chilenos de calidad. El servicio de la tripulación, predominantemente femenina y elegantemente vestida con trajes tradicionales, es atento y cordial, aunque algo distante en comparación con aerolíneas asiáticas o del Golfo.

El sistema de entretenimiento es correcto, aunque no sobresaliente. La selección de películas y series incluye producciones de Hollywood, Nollywood y Bollywood, pero carece de opciones en español. La conectividad Wi-Fi está disponible en forma gratuita para las cabinas premium. Las amenities —con productos de la marca italiana Segno—destacan por su calidad.

Addis Abeba Bole International Airport: cruce de caminos

La llegada al Aeropuerto Internacional Bole de Addis Abeba se produce al atardecer. La terminal ha sido recientemente ampliada, y aunque aún está lejos del estándar de hubs como Doha o Estambul, ofrece una experiencia funcional y sorprendentemente ágil. Ethiopian Airlines dispone de un salón exclusivo para pasajeros de clase ejecutiva y miembros Star Alliance Gold: el Cloud Nine Lounge, con amplios espacios, duchas, estaciones de café etíope, platos calientes y snacks variados. La conectividad Wi-Fi es gratuita y rápida, ideal para ponerse al día antes de la siguiente conexión.

El tránsito en Addis suele ser breve —en mi caso, poco más de dos horas—, pero lo suficiente para tomar conciencia de que uno está en uno de los principales centros neurálgicos de África. Aquí convergen pasajeros de todo el continente, así como de Europa, América y Asia. Es, literalmente, un cruce de mundos.

Addis Abeba–Delhi: un Dreamliner hacia Oriente

El segundo tramo, ET 686, es operado por un Boeing 787-8, con la misma cabina de clase ejecutiva y una duración cercana a las 6 horas. El servicio de abordo mantiene el mismo estándar, aunque con menor oferta gastronómica debido a la duración del trayecto.

Uno de los puntos destacados es la vista panorámica al despegar de Addis Abeba, con las montañas etíopes recortadas contra el cielo del este africano. La ruta atraviesa el Cuerno de África, la península arábiga y Pakistán antes de descender sobre la densa niebla de Delhi.

A lo largo del vuelo, la tripulación mantiene el mismo nivel de profesionalismo. Se ofrece un almuerzo ligero, opciones vegetarianas y bebidas alcohólicas limitadas. El horario del vuelo permite llegar a la capital india por la mañana, en buena hora para trasladarse directamente al hotel.

Balance final: una alternativa confiable y competitiva

Ethiopian Airlines demuestra por qué se ha convertido en la aerolínea más importante del continente africano y en un jugador relevante en rutas intercontinentales. Su hub en Addis Abeba permite conexiones fluidas entre Sudamérica, África y Asia, con frecuencias consistentes y una política de expansión ambiciosa pero estratégica.

La experiencia en Business Class es sólida, aunque sin lujos extremos. Los puntos fuertes están en la comodidad del asiento cama, la calidez del servicio y la propuesta gastronómica autóctona. Entre los aspectos a mejorar podrían señalarse la actualización del sistema de entretenimiento y la configuración de cabina para una mayor privacidad.

En tiempos donde muchas aerolíneas se repliegan, Ethiopian avanza. Volar con ellos es, en sí mismo, una forma de redescubrir las rutas del sur global, donde Buenos Aires y Delhi ya no parecen estar tan lejos.

En 2024, Ethiopian transportó 17.1 millones de pasajeros, generó 7,020 millones de dólares en ingresos y conectó más de 130 destinos, desde Lagos hasta Pekín. Su hub en Addis Abeba mueve unos 18 millones de pasajeros al año, más que muchos aeropuertos europeos. Skytrax la ha coronado como «Mejor Aerolínea de África» año tras año, con una flota moderna de 144 aviones y un negocio de carga que movió 700,000 toneladas en 2024.

Para quienes buscan una opción confiable, con una excelente relación costo-servicio, y están dispuestos a salirse del tradicional eje Europa-Asia, Ethiopian Airlines merece un lugar destacado en el radar.

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1 COMENTARIO

  1. Hice el mismo viaje pero a Hong Kong y me pareció lo mismo malo el sistema de entrenamiento del primer avión nada en español el segundo al ser más moderno enganche algo pero punto a mejorar. La comida excelente a mi gusto de lo mejor y superior a varias otras empresas grandes q probé. Precio producto va muy bien.

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