La primera y obvia reacción de las principales aerolíneas mundiales al conflicto en Medio Oriente, fue la cancelación temporal de vuelos a Tel Aviv, pero también hacia diversos destinos regionales como Haifa, Beirut, Amman, y Teherán. La escalada del enfrentamiento entre Israel e Irán ha producido que esas cancelaciones se extendieran, en tiempo y cobertura. Así, Emirates ha suspendido sus vuelos a Irán, pero también a Irak, Jordania y Líbano hasta al menos el 30 de junio. Qatar Airways suspendió sus vuelos a Irán, Irak y Siria; Singapore Airlines canceló dos vuelos a Dubái; British Airways canceló vuelos a Dubái, Doha y Tel Aviv. Etihad suspendió los vuelos a Ammán y Tel Aviv hasta finales de junio, United Airlines suspendió todos los servicios a Tel Aviv y Dubái y American Airlines, canceló todas las operaciones a Doha. En concreto, el aeropuerto principal de Tel Aviv y el más importante de Israel, el Ben Gurión, ha registrado una drástica reducción de vuelos comerciales en un 87%. Las operaciones dese Teherán, por su parte, se vieron totalmente interrumpidas entre el 17 y 24 de junio.
La intensificación del conflicto en Medio Oriente prolonga la suspensión de vuelos
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