El CEO del Grupo Lufthansa, Carsten Spohr (foto), señaló que no será sino hasta 2026 que conglomerado vuelva a estar “bajo control”. La aerolínea alemana registró una pérdida operativa de € 427 millones en los primeros seis meses del año, en comparación con un beneficio operativo de € 149 millones durante el mismo período del año anterior. La dirección reaccionó poniendo en marcha un plan de reestructuración que incluye una congelación de contrataciones en la administración y otras medidas para mejorar la calidad de los ingresos y la productividad. Spohr dijo que el verano fue “comercialmente muy satisfactorio”, ya que, la demanda se mantuvo “enormemente fuerte”, lo que llevó a un factor de ocupación del 88% en todo el sistema, un nivel que la aerolínea nunca había logrado antes. Sin embargo, los problemas estructurales de Lufthansa Airlines y las interrupciones operativas en curso llevaron a un nivel mucho mayor de retrasos, lo que dificulta la recuperación financiera de la aerolínea emblema. Para el máximo responsable de Lufthansa, los retrasos en las entregas de las aeronaves, especialmente de Boeing complica los planes de la aerolínea. Asimismo, también es peligroso para el desarrollo de la industria las “elevadas regulaciones y los altos costes”. “El aeropuerto de Dresde tiene 12 vuelos al día, de los cuales nosotros operamos nueve”, dijo Spohr. “Por cada despegue nos cobran 4.500 euros, pero en Praga son solo 500 euros”, agregó. Por lo tanto, prometió que, a menos que haya un cambio radical de política, Lufthansa tendrá que “volverse más internacional”.
Lufthansa inicia un proceso de reestructuración que le tomará dos años
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