Compró Argentina 10 aviones de transporte a Estados Unidos para su Fuerza Aérea

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El proceso comenzó durante el gobierno anterior buscando dotar a las fuerzas armadas argentinas de algún sentido.  La ventaja, desde el punto de vista de la trasparencia, es que las operaciones son de gobierno a gobierno. La decisión de adquirir 10 aviones de transporte, obviamente generó dentro de la Fuerza Aérea la habitual discusión entre los “cazadores” y los “transportistas”.  La escases de recursos inclinó la balanza hacia los segundos, teniendo en cuenta que cualquier avión de combate con su armamento y demás, es mucho más caro. Hay quienes dicen que la operación se cerró después de las visitas a Buenos Aires del jefe del Comando Sur y del principal asesor sobre América Latina en la Casa Blanca, e implicó un desembolso de casi 17 millones de dólares asignados al Fondo para la Defensa. Otros ven en esta operación, un acercamiento de Alberto Fernández al gobierno de Joe Biden, pero la realidad es que la decisión apunta más hacia un objetivo interno: sin aviones la Fuerza Aérea no existe, como la Armada sin barcos o el Ejército sin tanques.

La compra de los aviones se enmarca en el programa de Ventas Foreign Military Sales vigente en EEUU y aplicable a países “considerados amigos”. Del lado argentino la operación es posible de ser realizada sin proceso de licitación al ser encarada bajo la modalidad de “Estado a Estado”.

Alberto Fernández almorzó con Juan González, asesor especial de Joseph Biden para América Latina, en la quinta presidencial de Olivos. Lo novedoso desde el punto de vista presupuestario de esta compra es que es la primera que se realiza con afectación de fondos procedentes del Fondo para la Defensa (FONDEF) que tiene su origen en una iniciativa parlamentaria impulsada por el actual Ministro de Defensa, Agustín Rossi, cuando integraba el bloque del FPV en la Cámara de Diputados.

El FONDEF prevé una partida anual actualizable cada 12 meses para ser afectada exclusivamente a cubrir gastos de inversión en equipamiento militar. No está destinado al pago de gastos corrientes. Para 2021, el fondo es de aproximadamente $38.000 millones, desembolsables en forma trimestral.

Analistas en temas militares sostienen que la decisión es importante, al margen del equipo elegido, para dotar a la Fuerza Aérea de aviones que justifiquen su existencia. Voceros de la FAA se mostraron satisfechos con la adquisición señalando que, si bien no se trata de aeronaves de combate, la incorporación de estos sistemas de armas cubre una carencia logística importante y permite el mantenimiento de la aptitud de vuelo a un buen número de pilotos militares. En pocas palabras, permite que las distintas bases militares a lo largo y ancho del país dispongan de aviones y que los pilotos vuelen.

Desde ese punto de vista, cualquier avión es bueno. Pero los especialistas sostienen que los Beechcraft Hurón, con una capacidad de transporte de hasta 13 pasajeros y dos tripulantes, un peso máximo de 5.500 kgs., y propulsados por dos turbohélices Pratt & Whitney de 850 HP, es ideal para el cumplimiento de tareas de enlace y transporte,  dado que no está en los planes de la fuerza ni de la cartera de Defensa emplearlos en tareas de control del mar ya que su configuración no lo permite. Los aparatos serán distribuidos entre las Brigadas Aéreas II, III, V y Vi, además de la Escuela de Aviación Militar y la Base Aérea Morón.

La velocidad operativa de estos aviones es de 530 Km/h y poseen una autonomía de 2.700 kmts. La versión de uso civil de estos aparatos es conocida como “Super King Air” y el diseño data del año 1974, habiendo sufrido diversas mejoras por parte de las fuerzas armadas estadounidenses.

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