LA TORMENTA PERFECTA

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La semana pasada se dio en la Argentina una de esas situaciones que ninguna aerolínea quiere vivir. Una situación meteorológica complicada, y extendida, justo al inicio de las vacaciones, es decir justo cuando las compañías programan al límite sus recursos. El caos que se vivió desde el viernes al martes en algunos aeropuertos argentinos tiene pocos antecedentes. Cómo excusa se puede decir que, en Bariloche por ejemplo, las bajas temperaturas fueron récord. Lo que no se puede disimular es la improvisación y la falta de respuestas adecuadas frente a la crisis. Destinos que se promocionan como “de nieve” demostraron que no están preparados para una fuerte nevada. Llamativo. Además que faltan equipos e infraestructura, que en otros lugares del planeta permiten operar en situaciones aún más extremas. También fallaron las empresas, todas, las aerolíneas y las otras, en el momento de comunicar, aún para decir “esta es la información disponible”, “esto es lo que estamos haciendo”. Y explicar por qué no dispongo de más recursos. Es así que las empresas, las que lo dieron, se limitaron a emitir impersonales comunicados de prensa informando cancelaciones u ofreciendo la devolución del valor del pasaje. Nadie que diera la cara ante los medios. También fallaron los concesionarios y las autoridades que permitieron los abusos en los aeropuertos, las terminales de micros y los transportes, empezando por taxis y remises. Nadie que controle y sancione. Y si lo hubo, llegó tarde. Pero lo que más se hizo ver, y esto le cabe a autoridades municipales, provinciales y nacionales, fue la falta de solidaridad y la carencia de un plan de crisis. Es probable que por mucho tiempo no vuelvan a coincidir dos elementos como una tormenta de nieve al inicio de un feriado largo. Pero no es difícil, por ejemplo, que una situación meteorológica severa se pueda dar en una fecha clave en un aeropuerto cabecera, como Aeroparque o Ezeiza. Los especialistas en manejo de crisis suelen decir que la única forma de enfrentar medianamente con éxito una crisis es preparándose. De allí la sentencia: “Quien no se prepara para una crisis, ya está en crisis”.

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