SEMANA EXTRAÑA EN AEROLÍNEAS ARGENTINAS DESPUÉS DE LAS CANCELACIONES Y DEMORAS DE LA SEMANA PASADA

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Muchas cosas no estaban claras por estos días en Aerolíneas. Desde Sofía, capital de Bulgaria, donde se encontraban participando de un congreso internacional de transporte, los gremios nucleados en la Federación Argentina de Personal Aeronáutico (FAPA) habían decidido presionar a la empresa para que llame a paritarias anticipadas, ya que las mismas recién debían convocarse en septiembre. Pero APLA, el gremio de los pilotos, se adelantó con una serie de asambleas que generaron el martes de la semana pasada cancelaciones y demoras. Lo llamativo es que Pablo Biró, el presidente de APLA, es sindicado como el dirigente más cercano hoy por hoy a la conducción de Aerolíneas, al punto de tener un fuerte cuestionamiento de sus representados por ese motivo. También el resto de las conducciones gremiales vienen soportando fuertes presiones internas, algunos por militantes de La Cámpora, como APA, y otros por delegados de izquierda. Lo sospechoso es que las medidas de fuerza de los pilotos ya se conocían la noche anterior y tenían como objetivo, en acuerdo con la empresa, provocar la conciliación obligatoria para todos. Un dato que llamó la atención es que los empleados del área de prensa estaban convocados para las 6 de la mañana del día del paro y el comunicado de prensa estaba redactado desde el día anterior. ¿Por qué esperar a las cancelaciones para recién llamar a conciliación obligatoria? Este martes el área de Recursos Humanos se reunió con los gremialistas. Acordaron volver a reunirse individualmente la semana que viene. Los gremios piden un ajuste del 35% para los próximos 12 meses. También elevar el mínimo no imponible de Ganancias -que no puede resolver la empresa- y la incorporación de 40 nuevos pilotos. Mariano Recalde, que por primera vez responsabilizó al exceso de personal por las pérdidas de Aerolíneas -fue en el programa que María O’Donnell conduce en Canal 26- está buscando por todos los medios mostrarse como un buen gerenciador para hacer pie en su campaña política. Hay que asegurarse el futuro. Un tema que deberá explicar en este punto es por qué el grupo pasó de 11.600 empleados al 31 de diciembre de 2012 a 13.000 un año después. A lo que habría que sumarle los huecos que dejaron quienes pidieron su retiro o jubilación, que fueron muchos. Una queja permanente de los empleados históricos en este momento es su “desalojo” laboral. No los echan, pero otros sin antecedentes ni experiencia se prueban su cargo y escritorio. Entre los nuevos, algunos van bajando la soberbia y buscan hacer buena letra tratando de mimetizarse con los históricos pensando en el día después del 10 de diciembre de 2015. Otros empezaron a irse. También Recalde, si quiere exhibirse como buen administrador, deberá explicar lo que muestran los cuadros consolidados en los balances 2008-2012 (este no aprobado aun). Según éstos, el resultado neto negativo en lugar de achicarse bajo su gestión pasó de 2.086 millones de pesos (U$S 610 millones) en 2008 (media gestión de Marsans) a 3.575 millones de pesos (U$S 732 millones) en 2012.

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