La reacción de las compañías aéreas frente a la escasez de combustible y la suba de precios tiene diversos rostros. La escandinava SAS, por ejemplo, ha reducido vuelos porque no tiene seguro del precio de combustible y está hoy pagando su consumo a precio de mercado. La también europea Air Baltic también está afectada. Norwegian, en cambio, tiene seguro, pero sólo por el 45% de su consumo en este año y por 25% del de 2027. La checa Wizz Air, tiene asegurado el 55% de su consumo de combustible. Siguiendo con otros ejemplos, Southwest dejó de utilizar el mecanismo de la cobertura por precompra este año. Para Delta no hay problemas porque, cabe recordar, es propietaria parcial de su propia refinería de combustible. Y United Airlines ya decidió cancelar el 5% de sus vuelos. Las aerolíneas chinas están totalmente expuestas, así como las vietnamitas, que han suspendido decenas de vuelos semanales. Lo mismo ocurre con Korean o Air New Zealand.
El precio del combustible se dispara un 96%
El conflicto en Oriente Medio, sobre todo por el cierre de facto del estrecho de Ormuz ha encarecido el crudo y el gas de forma notable desde el inicio de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El precio de los carburantes se ha disparado. IATA informó que el barril de combustible para aviones pasó de US$ 99,4, el 27 de febrero, a US$ 195,19, el 27 de marzo: un alza del 96,36%. Cabe recordar que el combustible representa hasta un 30% de los costes totales de las compañías aéreas. Si bien las compañías aéreas han apelado, de modo desigual a la estrategia de precomprar combustible aeronáutico, se trata de un paliativo puesto que ninguna ha alcanzado una cobertura del 100% y en la mayoría de los casos esas coberturas se extinguirán. IAG informa que mantiene coberturas de hasta el 75% de sus necesidades previstas en el corto plazo, con una cobertura global estimada para 2026 de 62%. Por su parte, Ryanair tiene un 70% de cobertura, pero alerta de riesgos sobre el 25% de sus suministros si el conflicto persiste más allá de mayo. Lufthansa se ha planteado por el momento dos alternativas para mitigar el impacto de la guerra de Irán: dejar en tierra de forma temporal 20 aeronaves (lo que representa el 2,5% de los billetes del grupo) o bien duplicar este recorte y parar 40 aviones, con un 5% de pérdida de asientos. Según IATA, el aumento de capacidad mundial de plazas se redujo del 3,9% en febrero al 3,3% en marzo. Además, se prevé que esta capacidad caiga al 2,7% en abril, debido a la subida del precio del crudo y la menor conectividad entre Asia y Europa, y África y Asia. Del mismo modo, la previsión de crecimiento de la demanda de pasajeros para marzo también se ha moderado, pasando del 5% al 3,3%, según IATA.
Cuatro aeropuertos italianos limitan el repostaje de combustible por escasez
El tráfico aéreo europeo comienza a notar el impacto de la crisis de combustible vinculada al conflicto en Irán. Los aeropuertos italianos de Bolonia, Milán Linate (foto), Treviso y Venecia, mantendrán, en principio, hasta el próximo 9 de abril, limitaciones operativas. Obviamente quedarán exceptuados los vuelos de emergencia sanitaria, y los trayectos gubernamentales con una duración superior a tres horas. El grupo gestor Save ha restado importancia a la medida en los aeropuertos bajo su gestión: “Las restricciones de combustible no son significativas para los aeropuertos del grupo Save (Venecia, Treviso y Verona)”. “Existen otros en los aeropuertos del grupo que abastecen a la mayoría de las aerolíneas”, agregó Save. Pero además el gestor explicó que “no se han impuesto restricciones a los vuelos intercontinentales ni a los vuelos dentro del espacio Schengen, y las operaciones están garantizadas sin ningún problema”.
Las advertencias de Ryanair
Ryanair ha advertido del posible empeoramiento de la situación en las próximas semanas si persisten las tensiones en la región del golfo Pérsico, especialmente en torno al estrecho de Ormuz. En esta línea, el CEO de la compañía irlandesa, Michael O’Leary (foto), puso de relevancia la evolución del conflicto: “Si la guerra termina y el estrecho de Ormuz se reabre a mediados o finales de abril, no habría riesgo para el suministro de combustible”. En cambio, ha alertado de que “si la guerra continúa y persisten las interrupciones en el suministro”, existe la posibilidad de que “un pequeño porcentaje” de sus suministros (estima que entre un 10% y un 20% o un 25%) puedan verse afectados entre mayo y junio”.
OACI condena a Irán por violaciones ilegales del espacio aéreo países del Golfo
La organización internacional sancionó una resolución en la que condena la violación, por parte de la República Islámica de Irán, de la integridad territorial y la soberanía de Bahrein, Jordania, Kuwait, Omán y Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. En definitiva, la acusación es la de violentar el artículo 1° del Convenio sobre Aviación Civil Internacional de 1944 (Convenio de Chicago). El Consejo de OACI deploró el uso ilegal por parte de Irán de sistemas de aeronaves no tripuladas con fines militares contra infraestructuras civiles en los territorios de los Estados mencionados. El Consejo destacó que tales acciones son incompatibles con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. “Destacando el grave y continuo riesgo para la seguridad de la aviación civil que supone las incursiones militares no autorizadas en el espacio aéreo y la consiguiente interrupción de las operaciones aéreas civiles en la región, El Consejo subrayó la importancia primordial de preservar la seguridad de la aviación civil internacional”, explicó un comunicado. El Consejo instó urgentemente al Irán a que pusiera fin a sus actividades ilegales y respetara sus obligaciones en virtud del Convenio de Chicago y otros tratados internacionales de aviación civil pertinentes.
IFALPA exige que los pilotos tengan la última palabra sobre volar en zonas de conflicto
La International Federation of Air Line Pilots’ Associations (IFALPA), que reúne a organizaciones que representan a pilotos en todo el mundo, fijó postura firme exigiendo que los comandantes de aeronaves tengan la autoridad final y no negociable para negarse a operar en espacios aéreos en guerra. La demanda surge en medio del conflicto en Oriente Medio, donde los ataques con drones y misiles han elevado significativamente los riesgos para la aviación civil. IFALPA sostiene que la decisión de un piloto de no sobrevolar una zona de conflicto o de desviar una ruta por motivos de seguridad debe ser respetada sin condiciones. Según el documento publicado, esta autoridad del comandante no debe verse comprometida ni por incentivos financieros u otros beneficios económicos, ni por repercusiones en la carrera profesional o penalizaciones administrativas; ni por presiones comerciales por parte de las aerolíneas. “Las operaciones en entornos de hostilidad generan una carga de estrés mental y emocional considerable en las tripulaciones técnicas, lo cual debe ser reconocido y gestionado por los operadores aéreos”, afirmó IFALPA. Finalmente, la Federación insistió en que, para mitigar los riesgos asociados, las aerolíneas implementen medidas de apoyo específicas para los pilotos que operan en estas regiones. IFALPA propone que factores como el aumento de la carga de trabajo, la complejidad de los desvíos y la incertidumbre del sector dejen de tratarse como excepciones ad hoc. En su lugar, los pilotos sugieren integrar estas variables en: asunciones de programación, ajustando horarios y previendo retrasos; realizar controles de fatiga, estableciendo márgenes de seguridad adicionales; reforzar las tripulaciones, utilizando “tripulaciones aumentadas” para garantizar el descanso; y apoyar al personal post-vuelo, brindando tiempo de recuperación y asesoramiento confidencial.
Lufthansa dejaría en tierra 40 aviones ante la escasez de combustible
Lufthansa planea dejar en tierra hasta 40 de sus aviones, medida tomada para no quedarse sin combustible ante los problemas de suministro que se viven desde que el Estrecho de Ormuz, cerrado debido a la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel. La aerolínea alemana ya cubrió el 80% de sus necesidades de combustible, lo que le da cierta protección, pero el 20% restante está expuesto al incremento de precios. El costo adicional de esta porción podría añadir US$ 1.700 millones a los gastos anuales. El CEO Carsten Spohr advirtió que estos mayores costos inevitablemente reducirán la demanda, ya que menos viajeros podrán o estarán dispuestos a pagar tarifas más altas. En consecuencia, Lufthansa se prepara para un escenario en el que el aumento del combustible derive directamente en una caída en el número de pasajeros, poniendo a prueba su flexibilidad operativa. La consideración de Lufthansa de dejar en tierra entre 20 y 40 aeronaves no solo responde a la escasez de combustible, sino también a la posibilidad de una caída súbita en la demanda. De llegar a los 40 aviones (el 5% de su flota), la operadora habrá recortado entre el 2.5% y 5% de su capacidad.