El reciente Memorando de Entendimiento firmado en Shanghái entre el intendente de La Plata, Julio Alak, y el gigante estatal Xiamen ITC Group —con el propósito de recibir asistencia técnica y captar inversiones por USD 93 millones para reconvertir el Aeropuerto de La Plata en un hub de cargas multimodal y polo logístico con cadena de frío— enfrenta fuertes reparos y dudas sobre su viabilidad. Mientras el municipio defiende la alianza con una de las 500 empresas más grandes del mundo para potenciar el cordón frutihortícola y sumar una terminal de pasajeros low-cost, el proyecto generó un profundo escepticismo a nivel local debido a cuestionamientos ambientales, urbanísticos y políticos.
Desde el propio gabinete municipal, el secretario de Coordinación Luis Federico Arias advirtió sobre la fragilidad e inestabilidad de una iniciativa que calificó como «forzada» y carente de un debate democrático inicial. Arias alertó acerca del grave impacto hídrico que implicaría pavimentar e impermeabilizar el predio —ubicado en la cuenca media del Arroyo Maldonado y marcado por el antecedente crítico de la inundación de 2013—, además del colapso vial que provocaría la circulación de miles de camiones diarios en el Barrio Aeropuerto y la constante huella sonora sobre áreas residenciales. Ante este escenario de fuerte resistencia, donde se propuso trasladar la logística hacia las rutas 2 o 36 para destinar el predio a un parque ecológico, la concreción de este megaproyecto con respaldo chino siembra múltiples dudas sobre su efectiva materialización.
