La “Operation Blue Skies” llevará la reducción de estelas de condensación (contrails en inglés) desde ensayos con aerolíneas concretas hasta una prueba sobre un espacio aéreo oceánico completo. El programa, de 30 meses, analizará si pequeños cambios de altitud en vuelos comerciales sobre el Atlántico Norte permiten evitar las capas atmosféricas donde se forman estelas persistentes, con el objetivo de medir su efecto climático sin alterar de forma sustancial la operación habitual, según informó el National Air Traffic Services (NATS). El ensayo se desarrollará en el espacio aéreo oceánico de Shanwick, gestionado por NATS (principal proveedor de servicios de control del tráfico aéreo del Reino Unido) y situado en la mitad oriental del corredor del Atlántico Norte. La compañía precisa que habrá dos campañas durante los inviernos de 2026/2027 y 2027/2028, con entre 20 y 40 días de pruebas por temporada, elegidos preferentemente en periodos de menor tráfico para limitar la complejidad operativa y facilitar la coordinación entre aeronaves. Las maniobras consistirán principalmente en modificaciones verticales de hasta unos 2.000 pies para que determinados aviones esquiven zonas favorables a la formación de estelas. NATS precisa que alrededor de 10.000 vuelos atravesarán Shanwick durante las ventanas de prueba y que entre el 1% y el 5% podrían recibir instrucciones de desviación, una proporción que los responsables consideran suficiente para obtener resultados estadísticamente significativos a escala de espacio aéreo. Entre el 1% y el 5% de unos 10.000 vuelos podrían modificar su nivel hasta aproximadamente 2.000 pies, según estimaciones.
