Dos aviones Embraer de Airlink sobrevolaron a muy baja altura un estadio colmado en Ciudad del Cabo durante la previa del partido de rugby entre Sudáfrica y Nueva Zelanda. Las imágenes se viralizaron y generaron cuestionamientos, aunque la aerolínea aseguró que la operación fue planificada, ensayada y autorizada por las autoridades aeronáuticas sudafricanas.
El sobrevuelo de los dos aviones de Airlink sobre el DHL Stadium de Ciudad del Cabo se convirtió rápidamente en uno de los videos más comentados en redes sociales. Las aeronaves, un Embraer E190-E1 con los colores de los Springboks y un E195-E1 inspirado en los All Blacks, realizaron un vuelo en formación a pocos metros de la estructura del estadio, que se encontraba con una importante cantidad de espectadores.
Los registros de Flightradar24 inicialmente mostraron una altitud de unos 50 pies (15 metros). Sin embargo, al considerar la presión atmosférica y la altura del propio estadio, la separación real respecto del techo se estimó en aproximadamente 12 a 14 metros. La proximidad llevó a muchos usuarios a pensar inicialmente que las imágenes habían sido generadas o modificadas mediante inteligencia artificial.
La maniobra generó críticas por el riesgo potencial de operar aeronaves comerciales a tan baja altura sobre una instalación ocupada por miles de personas. Sin embargo, Airlink salió rápidamente a respaldar la operación y a sus tripulaciones, asegurando que el vuelo había sido preparado durante meses y que se ejecutó dentro de parámetros previamente establecidos.
Según la aerolínea, los aviones realizaron el sobrevuelo a una velocidad de 150 nudos, siguiendo una trayectoria que había sido ensayada y autorizada. Tanto la South African Civil Aviation Authority (SACAA) como Air Traffic and Navigation Services (ATNS) aprobaron previamente la operación. La compañía también presentó los registros de vuelo, que —según indicó— confirmaron que los parámetros ejecutados coincidieron con los márgenes definidos durante los ensayos.
La preparación incluyó además tripulaciones especialmente experimentadas: cada aeronave llevaba tres capitanes senior, distribuidos entre las funciones de piloto al mando, copiloto y oficial de seguridad/técnico. Airlink resumió el concepto detrás de la operación bajo el lema “Planificación. Precisión. Rendimiento”.
Los sobrevuelos de aeronaves en eventos deportivos tienen, además, un antecedente de fuerte significado simbólico en Sudáfrica. En 1995, antes de la final de la Copa Mundial de Rugby disputada en Johannesburgo entre Sudáfrica y Nueva Zelanda, un avión de South African Airways realizó una pasada sobre el estadio. Aquel episodio quedó asociado a la histórica victoria de los Springboks y al liderazgo de Nelson Mandela, y posteriormente fue recreado en la película Invictus.
En esta oportunidad, la diferencia estuvo en la velocidad con la que las imágenes recorrieron las redes sociales. La espectacularidad del video y la cercanía de los aviones con el estadio fueron suficientes para instalar la percepción de una maniobra peligrosa antes de que se conocieran los detalles técnicos. Más allá del debate que pueda generar la decisión de realizar un vuelo de estas características sobre una multitud, la información disponible indica que no se trató de una operación improvisada ni clandestina, sino de una exhibición planificada y autorizada dentro del marco regulatorio sudafricano.
