La aerolínea saudí Riyadh Air aprovechó el Salón Aeronáutico de Farnborough para reforzar su ambicioso plan de crecimiento con nuevos compromisos de compra tanto con Airbus como con Boeing. La compañía confirmó la incorporación de más aviones de fuselaje ancho con el objetivo de consolidar su expansión internacional y apoyar las metas del programa Saudi Vision 2030.
Por un lado, la compañía formalizó la compra de seis Airbus A350-1000 adicionales, elevando a 31 unidades su pedido firme de este modelo. La operación forma parte del compromiso anunciado en 2025 para adquirir hasta 50 ejemplares del avión europeo.
Riyadh Air se convertirá así en la primera aerolínea saudita en operar el A350-1000, un modelo que utilizará para desarrollar su red internacional y alcanzar su objetivo de conectar más de 100 destinos alrededor del mundo hacia el final de la década.
“El cierre de este pedido adicional refleja la confianza de Riyadh Air en su trayectoria de crecimiento y en el futuro del sector aeronáutico saudí”, afirmó Adam Boukadida, director financiero de la compañía. “Incrementar nuestro compromiso con el A350-1000 fortalece la base de nuestra futura red y respalda nuestra ambición de operar más de 100 destinos globales para 2030”.
Desde Airbus, Benoît de Saint-Exupéry, vicepresidente ejecutivo de Ventas de la división comercial, destacó que el nuevo pedido confirma la confianza de la aerolínea en “la eficiencia, el alcance y el atractivo para los pasajeros” del A350-1000.
En paralelo, Riyadh Air y Boeing anunciaron la conversión y ejecución de opciones por 28 Boeing 787 Dreamliner adicionales, una operación que incluye la incorporación del Boeing 787-10, la versión de mayor capacidad de la familia.

El acuerdo contempla la conversión de 20 opciones al modelo 787-10 y eleva, una vez completadas todas las formalidades, el pedido firme total de Dreamliner de Riyadh Air hasta 67 aeronaves.
“Este nuevo compromiso marca otro hito en nuestro camino hacia la operación de más de 100 destinos internacionales para 2030”, señaló Tony Douglas, CEO de Riyadh Air. El ejecutivo destacó además la positiva recepción que han tenido los primeros seis Boeing 787-9 ya incorporados a la flota y el papel que desempeñará el 787-10 para responder al crecimiento de la demanda de pasajeros y carga.
Actualmente, Riyadh Air opera vuelos a seis destinos internacionales con una flota integrada por seis Boeing 787-9. La incorporación del 787-10 permitirá aumentar significativamente la capacidad, ya que la variante puede transportar unos 50 pasajeros más que el 787-9, manteniendo una reducción del 25% en consumo de combustible y emisiones respecto de los aviones de generaciones anteriores.
La estrategia de expansión de la aerolínea contempla operar una de las flotas más modernas y eficientes del mundo, combinando los Boeing 787-9, los nuevos 787-10 y los Airbus A350-1000. Gracias a la comunalidad entre los distintos modelos Dreamliner, Riyadh Air espera optimizar costos operativos, mantenimiento y entrenamiento de tripulaciones.
Propiedad del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita, la aerolínea desempeña un papel clave en la diversificación económica impulsada por el gobierno saudí. Según las previsiones oficiales, Riyadh Air contribuirá con más de US$20.000 millones al PIB no petrolero y generará más de 200.000 empleos directos e indirectos para 2030.
