La seguridad en la aviación comercial continúa alcanzando niveles históricos, con una tasa de accidentes cada vez más baja que consolida al transporte aéreo como el medio más seguro del mundo. Sin embargo, esta evolución ha generado lo que la industria denomina una “paradoja de la seguridad”: a menor cantidad de eventos, mayor es el desafío para mantener la capacidad de investigación y aprendizaje.
Así lo plantea Mark Searle, Director de Seguridad de la International Air Transport Association (IATA), quien advierte que, pese a la rareza de los accidentes, muchos Estados están teniendo dificultades para completar investigaciones conforme a los estándares del Anexo 13 de la Convención de Chicago.
Según datos del sector, entre 2019 y 2023 solo el 63% de los informes de accidentes se completaron dentro de los plazos y requisitos establecidos, lo que representa una brecha relevante en un sistema que depende del aprendizaje continuo para seguir mejorando.
Searle subraya que las investigaciones siguen siendo una herramienta clave para elevar los niveles de seguridad operacional, pero advierte que en algunos casos se registran demoras, procesos incompletos o falta de cumplimiento con las normas internacionales.
Entre las medidas propuestas por IATA se destacan reformas al Anexo 13 que buscan agilizar los procesos, permitir mayor cooperación entre Estados y facilitar el acceso a evidencia, además de reforzar la transparencia hacia el público y las familias de las víctimas.
La asociación también impulsó una guía visual junto a la OACI y IFALPA para simplificar el proceso de investigación, así como una base de datos centralizada de recomendaciones de seguridad, con el objetivo de mejorar la utilización de las lecciones aprendidas en accidentes previos.
En este contexto, la industria advierte que la disminución de accidentes no reduce la importancia de las investigaciones, sino que las vuelve aún más críticas: cada evento debe ser analizado con precisión para evitar su repetición y sostener los estándares de seguridad global.
“Salvar vidas” —más que una mejora técnica— es el objetivo final que guía estos procesos, recuerdan desde IATA, en un sistema donde cada informe incompleto representa una oportunidad perdida de aprendizaje para toda la industria aérea.
