La mayor low cost de Europa ha decidido reorientar su oferta de asientos, retirándose de una serie de aeropuertos del Viejo Continente y, en consecuencia, abandonando rutas y por oposición, incrementar los servicios en otros destinos. Esta iniciativa perjudica a España y Francia, pero también a Alemania, Austria y los Estados Bálticos. La razón que brinda Ryanair, es que el aumento generalizado de tasas e impuestos aeroportuarios está volviendo inviable las operaciones. En contrapartida, incrementará servicios en Italia, Suecia, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Albania y Marruecos. Algunos rumores indican que, en realidad, Ryanair enfrenta de este modo la restricción para sumar nuevos aviones habida cuenta de los problemas que arrastran los fabricantes tanto de aeronaves como de motores. Ryanair dispone hoy de 636 aviones, de los que 610 son Boeing. Esta escasez de material les impide atender toda la demanda potencial y los lleva a reasignar sus aparatos a aquellos aeropuertos más rentables y con mayor factor de ocupación y descartar otros con menor volumen. Otras fuentes en la aviación añaden otro factor: la rebaja o eliminación de ayudas por parte de autoridades regionales o locales a aerolíneas para promocionar sus lugares como destino. En España, Ryanair dejará de operar en Valladolid y Jerez, que se suman a Santiago de Compostela, Tenerife Norte, Vigo y Asturias. En Francia, la low cost abandonará las bases de Bergerac, Brive y Estrasburgo; en Alemania, reducirá operaciones en Berlín, Hamburgo y Colonia; en Austria también reducirá operaciones y abandonará rutas desde Viena; lo mismo hará desde Riga (Letonia), Vilnius (Lituania) y en Estonia recortará su capacidad desde Tallín.
