La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) prepara para noviembre una nueva Conferencia Mundial de Transporte Aéreo en Montreal, donde los gobiernos de sus 193 Estados miembros tendrán la oportunidad de avanzar en una actualización del marco internacional de protección de los pasajeros.
Será la primera revisión de este esquema en más de una década y llega en un contexto de fuerte transformación de la industria, marcado por nuevas tecnologías, modelos comerciales, ventas online y un crecimiento sostenido de los viajes internacionales.
Uno de los principales problemas identificados por la OACI es la falta de uniformidad entre las legislaciones nacionales. Para los pasajeros, esto puede traducirse en incertidumbre cuando un viaje involucra distintos países, aerolíneas, aeropuertos e intermediarios.
Los contratos de transporte actuales pueden incluir a múltiples actores y, ante una cancelación, demora o interrupción, no siempre resulta sencillo determinar quién debe responder o dónde reclamar.
La OACI considera que esta situación puede afectar la confianza de los viajeros y, a largo plazo, generar dificultades para el funcionamiento del sistema aéreo internacional.
Como punto de partida, el organismo insta a los gobiernos que todavía no lo hicieron a adherir al Convenio de Montreal de 1999, considerado la base jurídica internacional para distintos derechos y responsabilidades vinculados con el transporte aéreo.
Pero la propuesta busca ir más allá. Entre las prioridades que serán discutidas en Montreal figura una mayor coherencia transfronteriza de los sistemas de protección al consumidor, de manera que los pasajeros reciban un tratamiento más uniforme durante todo su viaje.
También se plantea que los países armonicen sus políticas nacionales con los Principios Fundamentales de la OACI sobre Protección del Consumidor, adoptados en 2015.
Otro de los ejes será establecer con mayor claridad las responsabilidades de aerolíneas, intermediarios y aeropuertos, evitando superposiciones o vacíos cuando se producen inconvenientes.
La organización también reclama información más clara y oportuna para los pasajeros, especialmente durante situaciones de interrupción del servicio, junto con mecanismos sencillos para conocer derechos y vías de asistencia.
A esto se suma la necesidad de integrar la protección del consumidor con los planes de contingencia y emergencia, para garantizar respuestas coordinadas y rápidas.
Finalmente, la OACI propone reforzar el intercambio de información y buenas prácticas entre los gobiernos, utilizando sus plataformas para detectar problemas y mantener actualizadas las normas.
La Conferencia de noviembre aparece como una oportunidad para avanzar hacia reglas más previsibles y homogéneas en un sistema de transporte aéreo cada vez más internacionalizado.
El objetivo final será que las decisiones adoptadas por los gobiernos puedan luego traducirse en marcos regulatorios nacionales compatibles, reduciendo la incertidumbre tanto para pasajeros como para aerolíneas y demás actores de la industria.
