Durante su participación en una presentación de Star Alliance en el marco de la Asamblea General Anual de IATA que se lleva a cabo en Rio de Janeiro, Pedro Heilbron, CEO de Copa Airlines dejó algunas definiciones sobre el “estado de situación” de la aerolínea en el contexto actual.
El ejecutivo volvió a destacar la relevancia del sector aéreo para una región en la que “o vuelas, o te quedas en casa”.
Consultado sobre la Argentina, con multiples operaciones diarias en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Salta y Tucumán, y la psobilidad de continuar en la senda de crecimiento, Heilbron fue tajante al afirmar que “la demanda en Argentina nunca se puede subestimar, creo no equivocarme al afirmar que son unos de los mercados que más disfruta de viajar de todo el mundo ya sea por avión, barco, carretera, no importa, al argentino le gusta viajar”.
“Argentina tiene una economía que se ha estabilizado y ha sido un cambio radical para bien, un giro de 180 grados versus lo que era antes. Argentina también va por buen camino, igual el resto de Sudamérica en el tráfico de pasajeros”.

El ejecutivo también abordó las operaciones en Venezuela. “Nunca hemos salido de Venezuela, salvo creo que por dos semanas solamente cuando ya no había cómo operar. Pero volvimos a las dos semanas, fuimos los últimos en irnos, los primeros en regresar», puntualizó Heilbron. «Caracas es una tremenda ciudad y Venezuela no va a dejar de crecer. Ha entrado mucha competencia y pienso que el futuro es brillante».
A nivel regional, Heilbron destacó que América Latina atraviesa un momento positivo para la aviación, impulsado en parte por el fortalecimiento de monedas regionales frente al dólar, lo que hace más accesibles los boletos. Aunque las dificultades regulatorias complejizan la operación: «Los países que tienen las políticas correctas que promueven el crecimiento de la aviación y no lo contrario, se benefician tremendamente por encima de los demás», explicó. «Ese ha sido el ejemplo de Panamá por varias décadas».
También advirtió que, aunque el Mundial genera movimiento de pasajeros hacia las sedes de los partidos, no necesariamente representa un buen negocio para las aerolíneas, debido a la complejidad operativa y al efecto que provoca sobre otros viajeros que deciden postergar sus viajes o encuentran rutas bloqueadas por la demanda hacia los juegos.
