La aerolínea estadounidense Spirit Airlines suspendió todas sus operaciones y comenzó un proceso de cierre ordenado luego de que fracasaran las negociaciones para obtener un paquete de rescate por US$500 millones con la administración del presidente Donald Trump. La decisión pone fin a más de tres décadas de actividad de la compañía en el mercado aéreo.
Spirit Aviation Holdings informó que inició un “cierre ordenado de operaciones, con efecto inmediato”, lo que implicó la inmovilización de toda su flota y la cancelación de todos los vuelos pendientes. La empresa instruyó a sus pasajeros a no acudir a los aeropuertos, mientras que aproximadamente 15.000 empleados se ven afectados por la medida.
La aerolínea de ultra bajo costo (ULCC) tenía como objetivo salir del proceso de Chapter 11 bankruptcy hacia comienzos del verano boreal. Sin embargo, el estallido de un conflicto bélico que involucra a Irán provocó un fuerte incremento en los precios del combustible, comprometiendo seriamente ese plan. Ante el creciente deterioro financiero, Spirit buscó apoyo federal y, hacia fines de abril, mantenía “discusiones avanzadas” con el gobierno estadounidense para acceder a financiamiento de emergencia.
No obstante, el 2 de mayo la compañía confirmó que no había logrado asegurar nuevos fondos y que “no tenía otra opción más que iniciar este proceso de cierre”.
“Durante más de 30 años, Spirit Airlines desempeñó un papel pionero al hacer que los viajes fueran más accesibles y al impulsar tarifas más bajas en la industria”, señaló el presidente y CEO de la compañía, Dave Davis.
“El acuerdo alcanzado en marzo de 2026 con nuestros tenedores de bonos nos habría permitido emerger como una empresa viable. Sin embargo, el repentino y sostenido aumento en los precios del combustible en las últimas semanas nos dejó sin alternativas”, agregó el ejecutivo. “Sostener la operación requería cientos de millones de dólares adicionales en liquidez que Spirit simplemente no tenía ni pudo conseguir. Este es un resultado profundamente decepcionante”.
La empresa había solicitado un paquete de rescate federal cercano a los US$500 millones. La administración Trump evaluaba la posibilidad de otorgar un préstamo que habría implicado una participación accionaria significativa del Estado en la aerolínea. El propio Trump afirmó el 1 de mayo que se había presentado una “oferta final”, pero las negociaciones se habrían estancado tras la falta de respaldo de acreedores clave.
