Spirit Airlines enfrenta dificultades financieras que parecen insalvables. En ese contexto y tras solicitarlo formalmente al gobierno de Estados Unidos, la Administración Trump concretó una oferta de US$ 500 millones. Se trata de una línea de financiamiento, respaldada por el hecho de que el gobierno asumiría el control del 90% de las acciones de la low cost. “Ni permisos sin goce de sueldo, ni despidos, ni trasladar la carga a las personas que mantienen en funcionamiento esta aerolínea”, declaró la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales, que representa a parte de los 17 mil empleados de la low cost. Tras admitir la propuesta de rescate, el propio presidente Donald Trump indicó que “cuando el precio del petróleo baje, lo venderemos con ganancias”. Spirit necesita nueva financiación, en concreto, acceso a US$ 240 millones antes de que finalice la próxima semana para poder seguir operativa.
¿Se extiende el ejemplo de Spirit Airlines?
Un grupo de aerolíneas low cost de Estados Unidos, estarían buscando el acceso a US$ 2.500 millones en asistencia gubernamental a través de warrants que podrían convertirse en participaciones accionarias. La estimación de cuánto dinero necesitan asumió que los precios del combustible para aviones promediarían por encima de US$ 4 por galón en el resto del año. Se espera que las conversaciones sobre un posible paquete de ayuda económica continúen en los próximos días. De hecho, la propia Administración Trump estaba considerando extender el salvavidas propuesto para Spirit Airlines, de unos US$ 500 millones para ayudarla a evitar su liquidación. Varios directores ejecutivos de aerolíneas económicas fueron vistos reuniéndose con altos funcionarios de la Administración en Washington, D.C., la semana pasada.
Scott Kirby descarta impacto de un posible rescate a Spirit Airlines en United
El CEO de United Airlines, Scott Kirby, afirmó que un eventual rescate financiero del gobierno estadounidense a Spirit Airlines no tendría un impacto relevante en su compañía, aunque podría generar malestar en otros actores del mercado más expuestos al segmento de bajo costo.
Las declaraciones se produjeron durante la conferencia de resultados del primer trimestre, tras reportes que indican que el gobierno de Estados Unidos evalúa un préstamo de alrededor de 500 millones de dólares a Spirit, junto con posibles warrants que podrían derivar en una participación accionaria.
Kirby sostuvo que el modelo de negocio de Spirit es “fundamentalmente defectuoso” y reiteró su visión de que la aerolínea podría no ser sostenible en el largo plazo, especialmente en un contexto de presión por el aumento del combustible.
En paralelo, United continúa enfocada en trasladar el incremento de costos a las tarifas. En el primer trimestre, el combustible aumentó un 12,6% interanual hasta los 3.000 millones de dólares, lo que llevó a la aerolínea a implementar aumentos de tarifas y ajustes de capacidad.
El director comercial de United, Andrew Nocella, señaló que los incrementos de precios impulsaron una fuerte mejora en los rendimientos, con una aceleración de los yields de entre 2-3% a niveles de 18-20% en pocas semanas, destacando especialmente el crecimiento en rutas internacionales.
La aerolínea también ajustó su plan de capacidad para 2026, con recortes en vuelos marginales y crecimiento más moderado en el segundo semestre, en línea con una estrategia de control de oferta en un entorno de demanda todavía sólido pero sensible a precios.
Para el segundo y tercer trimestre, United espera recuperar entre el 40% y el 80% del aumento del costo del combustible, aunque reconoce que no podrá compensarlo completamente en el año fiscal. Aun así, mantiene su objetivo de alcanzar márgenes de dos dígitos en 2027.
En términos financieros, United reportó ingresos de 14.600 millones de dólares en el primer trimestre, con un beneficio neto de 699 millones, más del doble que el registrado en el mismo período del año anterior.
